Teenage Engineering lanzó un amplificador de instrumentos con una gran cantidad de efectos integrados.
Un nuevo segmento de amplificadores de instrumentos consolida una tendencia clara en el mercado de audio profesional y semiprofesional: la convergencia de conectividad inalámbrica, procesamiento de efectos integrado y diseño modular en un único dispositivo portátil.
El EP-35 es un ejemplo representativo de esta dirección. Ofrece entradas múltiples —línea, guitarra de 1/4 de pulgada y XLR con alimentación fantasma para micrófonos—, transmisión de audio por Bluetooth y soporte para Auracast, un protocolo que permite vincular varias unidades del mismo modelo para crear experiencias de sonido envolvente. El sistema de asignación de canales estéreo opera mediante inclinación física del dispositivo, lo que reduce la fricción en la configuración para entornos en vivo o de ensayo.
En cuanto al procesamiento de efectos, el dispositivo incorpora cadenas de señal diferenciadas para guitarra y voz. La selección de efectos se realiza por presets temáticos —"blues", "indie", "twang" para guitarra; "radio" o "coro robótico" para voz—, con un único control de intensidad. Este enfoque prioriza la velocidad de uso sobre la granularidad de edición, una decisión de diseño que apunta a músicos que buscan resultados inmediatos sin curva de aprendizaje técnica.
El ecosistema se extiende con accesorios opcionales: una antena que habilita recepción de radio FM y un pedal inalámbrico compatible con MIDI y HID, que añade funciones de looper, metrónomo y control de expresión. La salida MIDI de 3.5 mm permite integración con sintetizadores externos y otros periféricos, ampliando el rango de aplicaciones más allá del amplificador base. Esta arquitectura modular refleja una estrategia de plataforma que busca extender el ciclo de vida del producto principal a través de accesorios complementarios.




