Pieles, glamour y ready-to-wear: cómo una casa centenaria reinventa su identidad
Fundada en 1870 en San Petersburgo como una casa de pieles, J. Mendel atravesó más de un siglo de transformaciones antes de establecerse en Nueva York en 1981. Su incorporación al segmento ready-to-wear en 2002 coincidió con una era de socialités y eventos de alto perfil donde sus bordados y estolas definieron una estética de lujo nocturno. Ahora, con su primera presentación desde 2022 y un nuevo director creativo al frente, la marca enfrenta el reto de reposicionarse sin perder la densidad de su legado.
Jonathan Cohen, quien asume la dirección creativa, presentó la colección Primavera 2027 en el piso 102 del One World Trade Center, un escenario que amplificó la ambición del momento. Su propuesta central apunta a desplazar el peso de la marca desde la ropa de noche hacia opciones diurnas y de transición: conjuntos con pantalones ajustados, tops fluidos en gasa y chamarras de piel con bolsillos fruncidos elaboradas con técnicas que reducen el peso del material sin sacrificar acabado. Las piezas en gasa plisada concentraron los mayores elogios por su ligereza, mientras que algunos conjuntos con paneles de piel resultaron excesivamente estructurados para la dirección que Cohen declara querer tomar.
El desafío de fondo no es estético, sino estratégico. Casas con archivos artesanales de este calibre enfrentan una tensión recurrente: capitalizar la herencia sin quedar atrapadas en ella. Cohen tiene acceso a un taller altamente calificado, lo que representa una ventaja técnica real en un mercado donde la manufactura de lujo es cada vez más escasa. Sin embargo, traducir esa capacidad en una identidad que conecte con el consumidor contemporáneo —más interesado en versatilidad que en ocasión— requerirá más que una colección de debut. La dirección está trazada; la consistencia será la prueba.




