Los ciberataques evolucionan hacia operaciones más silenciosas, prolongadas y estratégicas, cuyo objetivo ya no es únicamente interrumpir servicios, sino generar impactos económicos, políticos y reputacionales. Así lo advierte el informe Ciberinteligencia de Amenazas de NTT DATA, correspondiente al primer semestre de 2026.
Según el reporte, las tensiones geopolíticas, la fragmentación tecnológica y el uso creciente de inteligencia artificial han transformado el panorama de amenazas digitales. Esta tecnología permite automatizar ataques, facilitar operaciones de ciberespionaje y ampliar campañas de desinformación, al tiempo que reduce las barreras de entrada para los ciberdelincuentes.
Los sectores más afectados
Durante el primer semestre de 2026, los sectores con mayor número de incidentes fueron administración pública y gobiernos, con 3,343 ataques; instituciones educativas, con 1,140; servicios financieros, con 957; tecnologías de la información, con 802, y telecomunicaciones, con 614. El impacto económico estimado del cibercrimen se sitúa en alrededor de 10.5 billones de dólares anuales, una cifra que ilustra la magnitud del riesgo sistémico que enfrentan organizaciones de todos los sectores.
Ransomware más sofisticado y ecosistemas criminales fragmentados
NTT DATA identificó una mayor sofisticación del ransomware y de los esquemas de extorsión mediante el robo de información sensible. Los atacantes combinan herramientas automatizadas, amenazas de divulgación de datos y presión reputacional, además de aprovechar servicios legítimos en la nube y plataformas SaaS para permanecer dentro de los sistemas sin ser detectados.
A esto se suma una transformación del ecosistema criminal: los grandes foros y mercados clandestinos han cedido paso a redes más especializadas y canales privados, lo que dificulta la identificación de amenazas y la respuesta anticipada de las organizaciones.
Un cambio de paradigma en la estrategia de defensa
"Estamos frente a un cambio de paradigma: los ataques ya no buscan solo interrumpir, sino condicionar decisiones, procesos y estrategias de largo plazo", señaló María Pilar Torres Bruna, responsable de Ciberseguridad de NTT DATA para diversas regiones.
Pese a los avances regulatorios, las operaciones policiales internacionales y las mejoras en los sistemas de defensa, los ciberdelincuentes mantienen una alta capacidad de adaptación. Ante este escenario, la compañía destacó la necesidad de que empresas y gobiernos vayan más allá del cumplimiento normativo e incorporen la ciberseguridad como una función estratégica para anticipar riesgos y fortalecer su resiliencia digital.



