Desde una sala de juntas vacía hasta una mesa que parece extenderse hacia el infinito, el diseño coleccionable está encontrando nuevos registros para articular crítica cultural. En la reciente edición de la Semana del Diseño de los Países Bajos, celebrada en Eindhoven, la colectiva Show Not Show presentó La Mesa del Poder, una exhibición que convierte el mobiliario en argumento sobre visibilidad, autoridad e influencia dentro del ecosistema del diseño.

El punto de partida conceptual fue la serie fotográfica de Jacqueline Hassink, realizada en los años 90, que documentó las salas de juntas vacías de empresas Fortune 500. A partir de esa referencia, los diseñadores Frank Penders y Luuk van Laarhoven construyeron una larga mesa de metal laminado con estética brutalista como pieza central del espacio Kruisruimte. Un espejo en uno de sus extremos proyecta la ilusión de una mesa sin fin, amplificando la metáfora: el poder institucional como estructura que se perpetúa a sí misma.

Diseño como dispositivo de análisis

Lo que distingue a esta propuesta es su punto de partida: la exhibición surgió de una invitación a organizar la cena de prensa oficial del evento. En lugar de adaptar la cena al espacio, los organizadores invirtieron la lógica y convirtieron la cena en el concepto. La prensa especializada, señalan, funciona como un nodo de poder en el diseño: determina qué objetos se documentan, qué narrativas circulan y qué nombres se consolidan. Durante la cena, se invitó a los periodistas presentes a "compartir el poder", aunque —según los propios organizadores— pocos lo hicieron.

Esa tensión entre invitación y resistencia es parte del argumento. La exhibición no pretende resolver la pregunta sobre quién controla la visibilidad en el diseño, sino hacerla visible como pregunta.

Un ecosistema de materiales y lenguajes

Alrededor de la mesa central, la exhibición reúne piezas de diseñadores como Lucas Zito, Marc Meeuwissen, Mokko y Studio Fabius Clovis, además de expositores invitados: Aleksandra Adamchyk, Kilian Vos y Pablo Octavio. El resultado es una convivencia de materiales —madera cruda, laca brillante, metal escultórico, bioplástico— que no busca coherencia estilística sino densidad de referencias.

Entre las piezas más comentadas destacan los taburetes angulares Barricada de Meeuwissen, el mobiliario de contrachapado de Studio Fabius Clovis, las lámparas colgantes impresas en 3D de Zito, y objetos de los expositores invitados como el cajón Waveform, las alfombras Future Fossils y la silla Lapis, que imita visualmente la piedra pero resulta suave al tacto. Los divisores de aluminio cepillado que delimitan el espacio refuerzan la sensación de supervisión que atraviesa toda la propuesta.

Consolidación de un modelo editorial en diseño

Show Not Show, lanzada en 2024, ha mantenido su presencia anual en Kruisruimte y se posiciona como una plataforma que opera en la intersección entre curaduría, crítica y producción de objetos. Su apuesta no es comercial en el sentido convencional: es la de construir un marco interpretativo para el diseño coleccionable en un momento en que ese segmento busca diferenciarse tanto del arte como del producto de consumo.

En ese contexto, La Mesa del Poder funciona como caso de estudio sobre cómo una exhibición puede generar conversación estratégica —sobre visibilidad, reconocimiento y estructuras de validación— sin renunciar a la dimensión objetual del diseño.