Datos recientes sobre consumo audiovisual en México derriban uno de los supuestos más extendidos en la industria de medios: el streaming no está desplazando a la televisión lineal, sino coexistiendo con ella. El televisor concentra el 57% del tiempo total dedicado a ver video —equivalente a 226 minutos diarios por persona—, mientras que las plataformas digitales suman 142 minutos adicionales. En conjunto, el consumo total asciende a 368 minutos diarios por persona.
Alcance combinado: el argumento más sólido para la planificación integrada
La televisión lineal alcanza mensualmente al 88% de la población mexicana; los servicios de video por internet, al 72%. Cuando se consideran ambos canales de forma simultánea, la cobertura total llega al 95%. Este dato tiene implicaciones directas para cualquier estrategia de distribución de contenido o inversión en medios: diseñar campañas exclusivas para un solo canal significa dejar fuera una fracción significativa de la audiencia potencial.
La narrativa del desplazamiento tampoco resiste el análisis por segmento de usuario. Solo el 7% de la población consume video únicamente a través de plataformas digitales, mientras que el 23% se mantiene fiel exclusivamente a la televisión lineal. La mayoría combina ambos formatos, con variaciones según edad y tipo de contenido.
El televisor sigue siendo la pantalla principal, incluso en el entorno digital
Dentro del consumo online, 51 de los 142 minutos diarios se realizan en televisores conectados —smart TVs o dispositivos de streaming—. Esto refuerza que el aparato televisivo mantiene su centralidad en el hogar independientemente del origen del contenido, lo que tiene consecuencias directas sobre decisiones de formato, resolución y experiencia de usuario en producción audiovisual.
Brechas generacionales que reconfiguran la compra de medios
Las diferencias por grupo de edad son determinantes para la asignación de presupuesto en medios. Los boomers lideran el consumo total con 441 minutos diarios y muestran mayor dependencia de la televisión lineal: el 33% de este segmento la utiliza como canal exclusivo. La Generación Z, en contraste, registra el promedio más bajo con 303 minutos diarios, y solo el 12% consume video únicamente a través de plataformas digitales.
Este último dato desmonta la percepción de que los menores de 30 años han abandonado la televisión tradicional. En realidad, la combinación de canales es la norma incluso en este grupo, lo que complica —y enriquece— cualquier modelo de segmentación basado únicamente en edad o plataforma.
El verdadero reto: comportamiento, no alcance
En un entorno donde el 95% de la población consume video en alguna de sus formas, la fragmentación de audiencia no es un problema de cobertura. Es un problema de comprensión del comportamiento: cuándo se consume, en qué pantalla, qué tipo de contenido y con qué nivel de atención. Las estrategias de medios que no incorporen esta visión integrada operan con una lectura parcial del mercado.




