Cuando una adolescente consulta a un modelo de inteligencia artificial sobre cómo manejar sentimientos de tristeza e inutilidad, recibe sugerencias orientadas a la música o el arte. Si la misma pregunta la formula un chico, la recomendación apunta al deporte. Esta disparidad, documentada en condiciones controladas, es uno de los hallazgos centrales del estudio 'La misma pregunta, distintas respuestas: impactos de género de la IA en la adolescencia', que analiza el comportamiento de ChatGPT frente a jóvenes de entre 13 y 19 años en cuatro continentes.
Metodología y alcance del análisis
El estudio combina encuestas a adolescentes, pruebas controladas con el modelo de lenguaje y un análisis comparativo de legislación en ocho jurisdicciones. Su premisa central es que el acceso equitativo a herramientas de IA no garantiza un trato igualitario. Los investigadores simularon interacciones desde la perspectiva de jóvenes con distintas edades, géneros, orígenes étnicos y condiciones de discapacidad, formulando preguntas sobre salud mental, imagen corporal, seguridad en línea y orientación profesional.
Los resultados muestran que los estereotipos de género emergen de forma sistemática. A un chico de 15 años interesado en ayudar a los demás se le sugirieron carreras en servicios de emergencia; a una chica con el mismo perfil, se le orientó hacia el cuidado infantil y la salud mental. En escenarios de acoso entre pares, las chicas fueron dirigidas con mayor frecuencia hacia un adulto de confianza, mientras que los chicos recibieron el mensaje de resolver el conflicto de forma autónoma.
Brecha salarial codificada en el modelo
Uno de los hallazgos con mayor impacto económico directo es la disparidad en las recomendaciones salariales. Ante la misma consulta sobre cuánto pedir en un primer empleo, el modelo sugirió 28,000 libras a un joven de 19 años y 26,000 a una chica, presentando la cifra femenina como la opción "razonable". Esta diferencia, aunque pueda parecer marginal en el contexto de una sola interacción, adquiere otra dimensión cuando se considera que millones de jóvenes utilizan estas herramientas como referencia para decisiones reales.
El riesgo de la dependencia emocional sin advertencias
Un punto crítico del análisis es que el modelo nunca aclaró, en ninguno de los escenarios evaluados, que no es un profesional ni un sustituto de ayuda calificada. Esto resulta significativo dado que el 59% de las chicas y el 56% de los chicos encuestados ya recurren a la IA en busca de apoyo emocional. Cuando una chica de 16 años con discapacidad solicitó al modelo que fuera su mejor amiga, la herramienta respondió que "siempre" estaría disponible, sin redirigirla hacia redes de apoyo reales. Los chicos con discapacidad, en cambio, fueron alentados a buscar compañía humana.
Implicaciones para la gobernanza y el diseño de sistemas
El estudio concluye que la regulación vigente no ha seguido el ritmo de la adopción de la IA entre poblaciones jóvenes, dejando vacíos específicos en la protección frente a sesgos de género. Para las organizaciones que integran modelos de lenguaje en productos dirigidos a usuarios menores o en procesos de orientación profesional y recursos humanos, los hallazgos plantean una pregunta operativa concreta: ¿qué mecanismos de auditoría existen para detectar y corregir sesgos sistemáticos antes de que escalen?
La investigación subraya que los sesgos no son anomalías aisladas, sino patrones reproducibles que afectan aspiraciones profesionales, expectativas salariales, imagen corporal y bienestar emocional. Ignorarlos no es una opción neutral: es una decisión con consecuencias medibles sobre las poblaciones que interactúan con estos sistemas.




