Sofía, healthtech mexicana de atención médica, reportó un incremento de 85.3% en las mastografías realizadas entre enero y septiembre de 2026 frente al mismo periodo de 2025. El dato cobra relevancia en el contexto del Mes Rosa, pero también señala una tendencia más amplia: la adopción creciente de modelos de salud preventiva que integran el seguimiento médico como parte del cuidado cotidiano, no como respuesta a una emergencia.
El incremento refleja una estrategia que combina campañas de sensibilización, educación en salud y la figura de un médico de cabecera que orienta a cada persona sobre los estudios que necesita según su perfil y antecedentes. Este enfoque cobra importancia frente a un dato de fondo: la tasa nacional de mortalidad por cáncer de mama en México alcanzó 18.1 defunciones por cada 100 mil mujeres de 20 años o más en 2024, según la Plataforma Demográfica.
Detección temprana y acompañamiento: dos funciones distintas
Aunque con frecuencia se usan como sinónimos, prevención y detección oportuna cumplen funciones clínicamente distintas. Mantener un peso saludable, realizar actividad física, no fumar, evitar el consumo de alcohol y practicar la lactancia materna son medidas que contribuyen a reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama. La mastografía, en cambio, no previene la aparición del cáncer, pero puede identificar alteraciones en etapas tempranas, cuando las opciones de tratamiento son más amplias.
"La prevención empieza cuando una persona puede hablar de sus antecedentes, entender qué factores influyen en su salud y saber qué estudios necesita. Octubre es una oportunidad para reforzar esta conversación y recordar que el acompañamiento médico debe mantenerse durante todo el año", señala Roxana Castillo, Medical Care Manager de Sofía.
La Organización Mundial de la Salud subraya que la detección y el tratamiento tempranos reducen la mortalidad por cáncer de mama, y advierte que la mayoría de las mujeres diagnosticadas no tienen antecedentes familiares conocidos. Esto implica que la ausencia de historial familiar no debe interpretarse como ausencia de riesgo, un punto que con frecuencia genera falsas percepciones de seguridad.
El seguimiento como parte del proceso
Uno de los aspectos menos atendidos en los modelos tradicionales de atención es lo que ocurre después del estudio. Obtener una mastografía es solo el primer paso; comprender los resultados, saber si se requieren estudios complementarios y tener claridad sobre los siguientes pasos son parte integral del proceso de atención.
"El cuidado no termina al solicitar una mastografía. Es importante que la persona comprenda sus resultados y sepa qué sigue: continuar sus revisiones, realizar estudios complementarios o acudir a una valoración especializada. La idea es que tenga claridad sobre los siguientes pasos de su atención, sin generar miedo ni ofrecer falsas certezas", explica Castillo.
El Mes Rosa también es un momento para recordar cuándo buscar atención médica ante cambios en las mamas. Un bulto, alteraciones en la piel o secreción anormal por el pezón requieren valoración médica incluso en ausencia de dolor. Ninguna medida elimina por completo el riesgo, y desarrollar cáncer de mama no implica haber omitido alguna acción preventiva. Por eso, el cuidado de la salud mamaria requiere combinar hábitos saludables con seguimiento médico y los estudios recomendados en el momento adecuado.


