Diseño ergonómico y reconocimiento táctil redefinen los objetos de uso cotidiano

Cuatro años de observación en parques y clubes de ajedrez de Nueva York sustentaron el desarrollo de un conjunto de piezas diseñado para ser identificado y manipulado principalmente a través del tacto. El proyecto, a cargo de la diseñadora industrial Lucy Aboonour, parte de una premisa concreta: los conjuntos minimalistas contemporáneos priorizan la abstracción visual sobre la funcionalidad ergonómica, lo que genera fricciones durante el juego competitivo, especialmente en condiciones de velocidad o baja visibilidad.

Cada una de las seis tipologías de piezas fue desarrollada con base amplia, perfil cónico y centro de gravedad bajo para evitar volcaduras. Las curvaturas convexas están calibradas para un agarre de dos dedos, distribuyendo la presión en las yemas para mantener estabilidad durante movimientos rápidos. El proceso de prototipado iterativo —realizado entre 2021 y 2025 con impresión 3D en PLA reciclado y compuestos de madera— culminó en una versión final elaborada en roble blanco americano y nogal americano, materiales que combinan densidad táctil con diferenciación visual por contraste cromático natural.

Lo que distingue este proyecto desde una perspectiva de diseño aplicado es su trayectoria de investigación hacia entornos extremos. Aboonour explora cómo el reconocimiento táctil, la retroalimentación háptica y la dinámica de agarre se comportan en condiciones de microgravedad, con miras a aplicaciones en interfaces operadas a mano e instrumentación para estaciones orbitales. Este vector de investigación convierte un objeto de uso cotidiano en un banco de pruebas para principios de diseño con potencial de transferencia tecnológica hacia sectores como aeroespacial, dispositivos médicos o interfaces industriales de alta precisión.