Producida por el insecto Kerria lacca —un organismo del tamaño de un grano de arena que segrega resina al alimentarse de la savia de árboles anfitriones— la goma laca es un material que los humanos han utilizado durante siglos como recubrimiento protector en muebles y acabados industriales. Hoy, esa misma sustancia está siendo reconfigurada como medio escultórico y arquitectónico, abriendo una discusión sobre el papel de los biopolímeros naturales en el diseño contemporáneo.
La diseñadora Ori Orisun Merhav, con base en Bruselas, desarrolla desde su práctica Made by Insects una metodología que adapta técnicas del soplado de vidrio para trabajar con goma laca calentada. Al ablandarse con calor y endurecerse al enfriarse, el material permite crear membranas translúcidas y formas huecas que, agrupadas, generan estructuras de mayor escala. La lógica constructiva no es arbitraria: proviene de la observación directa de los recintos celulares que los propios insectos construyen para protegerse y reproducirse.
Del laboratorio al espacio construido
El proyecto comenzó como investigación académica en la Design Academy Eindhoven y derivó en trabajo de campo en Tailandia, donde Merhav estudió los ciclos de vida del Kerria lacca y las comunidades agrícolas que cosechan la resina. Ese contexto económico es relevante: la demanda de goma laca natural ha caído de forma sostenida frente a alternativas sintéticas, lo que plantea una tensión entre viabilidad de cadenas de suministro tradicionales y la búsqueda de materiales con menor huella de carbono.
Sus obras más recientes —entre ellas Branching Insects Chandelier y Meet Me Under the Insects Tree— integran burbujas ámbar sobre estructuras metálicas ramificadas que funcionan como candelabros o instalaciones de gran formato. La translucidez del material proyecta luz cálida a través de superficies irregulares, generando una estética que oscila entre lo orgánico y lo arquitectónico. La práctica también incorpora impresión 3D con goma laca, explorando cómo escalar el proceso sin perder las propiedades ópticas del material.
Implicaciones para materiales y cadenas de valor
El reconocimiento con el Dutch Design Award 2026 posiciona este trabajo dentro de una tendencia más amplia: el interés creciente de la industria del diseño y la construcción por materiales de origen biológico con propiedades técnicas verificables. La goma laca es biodegradable, renovable y tiene una historia de uso industrial documentada, lo que reduce la incertidumbre regulatoria frente a materiales sintéticos emergentes.
Lo que distingue este enfoque es que no propone sustituir materiales industriales con bioalternativos de rendimiento inferior, sino explorar propiedades específicas —translucidez, maleabilidad térmica, textura— que los sintéticos no replican con la misma fidelidad. Para sectores como el interiorismo de alto nivel, la arquitectura efímera o el diseño de iluminación, esa diferenciación tiene valor funcional y narrativo. La pregunta que queda abierta es si la producción puede escalar sin comprometer los ecosistemas agrícolas que sostienen la cadena.




