Desde el 30 de octubre de 2026 hasta el 4 de abril de 2027, el espacio Toni-Areal en Zúrich alberga una exposición que sitúa la investigación material en el centro del diseño contemporáneo. La diseñadora neerlandesa Sabine Marcelis presenta su primera muestra museográfica, titulada "Luz y Color", en el Museo de Diseño de Zúrich. La selección reúne obras recientes e instalaciones creadas específicamente para las galerías, articulando una pregunta que atraviesa toda su práctica: cómo los materiales capturan, filtran y transforman la luz para alterar la percepción del espacio.
Escala como variable de diseño
La exposición no opera como una retrospectiva convencional. En palabras de Marcelis, el objetivo fue construir "una serie de experiencias espaciales que muestran cómo la luz y el color se comportan en diferentes escalas y materiales". Esta distinción es relevante desde una perspectiva de diseño estratégico: la escala no es solo una decisión estética, sino una variable que modifica radicalmente cómo un objeto comunica y qué tipo de experiencia genera en el usuario.
Algunos objetos se exhiben de forma individual para concentrar la atención en sus propiedades ópticas. Otros se organizan como instalaciones de gran formato donde la luz y el color impregnan todo el entorno. El diseño expositivo, deliberadamente sobrio, cede protagonismo a los efectos de transparencia, reflexión y color.
Colaboraciones industriales llevadas a escala arquitectónica
Una de las piezas centrales de la muestra es el resultado de una colaboración con el fabricante británico Mathmos: ocho columnas de lava de 2.56 metros de altura, dispuestas en un entorno espejado concebido para la exposición. Los espejos extienden la instalación hacia un campo visualmente infinito, mientras que lava de color rosa asciende, se fusiona y desciende dentro de botellas de vidrio esmerilado.
"La lámpara de lava es uno de los pocos objetos que tiene luz, color y translucidez todo en uno. Hace lo que intento hacer con resina y vidrio, pero añade la dimensión del tiempo y el movimiento", explica Marcelis. La colaboración con Mathmos —cuya fábrica opera en Poole, Dorset— ilustra cómo el conocimiento de manufactura especializada puede ser reinterpretado a una escala que transforma un objeto doméstico en una intervención arquitectónica.
En otra sección de la exposición, 125 lámparas de la colección VARMBLIXT —desarrollada con IKEA— se combinan con una pared de espejo degradada para construir un túnel de luz de once metros de largo. La repetición convierte un producto de producción masiva en un entorno con profundidad y ritmo propios. El espejo, al igual que en las columnas de Mathmos, redefine activamente el espacio percibido, permitiendo que un objeto familiar supere las dimensiones de su contexto habitual.
Implicaciones para el diseño de entornos de marca
Lo que esta exposición documenta tiene aplicaciones directas más allá del museo. La capacidad de transformar materiales industriales —vidrio, resina, aluminio— en experiencias espaciales de alta densidad perceptiva es una competencia que distintas industrias, desde el retail hasta la hospitalidad y los espacios corporativos, están incorporando como diferenciador estratégico.
El caso de las lámparas VARMBLIXT demuestra que la escala y la curaduría pueden resignificar completamente un producto existente sin modificar su manufactura. Para organizaciones que gestionan entornos físicos como parte de su propuesta de valor, este enfoque representa una metodología replicable: no siempre se requiere un objeto nuevo, sino una nueva lógica de composición espacial.




