Reutilizar materiales en arquitectura ya no es una concesión al presupuesto: es una decisión metodológica que altera el orden tradicional del diseño. Así lo demuestra THISS Studio, despacho londinense fundado por los arquitectos Tamsin Hanke y Sash Scott, cuya práctica abarca espacios culturales, moda, retail e instalaciones públicas con un enfoque centrado en los recursos disponibles —materiales y personas— como punto de partida del proceso creativo.
La investigación de Hanke sobre diseño de bajo impacto se complementa con el interés de Scott por la experimentación estructural, influenciada por su experiencia en el diseño y vuelo de cometas de alto rendimiento. Esta combinación produce una arquitectura donde el concepto no se resuelve completamente en papel antes de encontrar los materiales: el estudio establece intenciones, reúne recursos disponibles y revisita el diseño a medida que estos llegan, realizando ajustes durante la construcción misma.
Cuando el material dicta el movimiento
Esta lógica adaptativa tiene implicaciones profundas sobre la autoría del proyecto. "Con la reutilización, la necesidad implica que ya no podemos ser los únicos autores del resultado", explica Hanke. Los proveedores, las dimensiones de los componentes y las irregularidades propias de los materiales recuperados influyen directamente en el resultado final, lo que exige un concepto lo suficientemente sólido para absorber variaciones sin perder coherencia.
El proyecto Barn Again, desarrollado junto al arquitecto Tom Svilans para la Bienal de Arquitectura de Copenhague, ilustra este principio: el pabellón utiliza vigas recuperadas de graneros noruegos en desuso e integra sus irregularidades como parte de la expresión arquitectónica, no como obstáculos a corregir.
En el flagship londinense de Kiko Kostadinov, una instalación del artista Ryan Trecartin convierte barandillas invertidas en sistema de soporte para las estanterías del espacio comercial. "A menudo, el material sugiere un movimiento que nunca habríamos dibujado desde cero", señala Hanke. Esta capacidad de dejarse redirigir por el objeto existente —sin perder el hilo conceptual— distingue la práctica del estudio de una simple gestión de residuos.
Sostenibilidad como decisión de diseño, no como declaración
La atención a los recursos disponibles se extiende a escalas y contextos muy distintos. Pergola, un teatro público al aire libre en El Cairo desarrollado con CLUSTER y Orient Productions, incorpora materiales de iniciativas locales como parte estructural del proyecto. La instalación PoliNations, presentada en Birmingham en 2022, exploró cómo una intervención temporal puede diseñarse para que sus materiales continúen siendo útiles mucho después de que la instalación concluya.
Este último punto abre una discusión relevante para el diseño de exposiciones y espacios efímeros: la temporalidad de un proyecto no neutraliza el impacto de su construcción. "El diseño de exposiciones nunca es neutral", advierte Hanke. Cada decisión sobre materiales determina si estos tendrán una vida útil posterior o terminarán como residuo al desmontar.
Lo que el trabajo de THISS Studio pone sobre la mesa no es una estética de lo reciclado, sino una reconfiguración del proceso arquitectónico donde la reutilización opera como motor de diseño. La ambición conceptual no se diluye: se redirige a través de lo que ya existe.




