Dos expedientes aprobados por unanimidad en la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos abren un proceso de consulta pública que podría rediseñar el mercado de conectividad directa entre satélites y dispositivos celulares. Las decisiones no asignan licencias ni fijan fechas de subasta, pero sientan las bases regulatorias para dos cambios estructurales: la licitación de 25 MHz en bandas específicas y la ampliación del marco de cobertura suplementaria desde el espacio.

Subasta en diseño: 25 MHz con condiciones técnicas pendientes

El primer expediente contempla la licitación de 20 MHz en la banda de 1.675 a 1.695 MHz y otros 5 MHz de 2.020 a 2.025 MHz. Estos bloques admiten uso en redes terrestres, servicios directos a dispositivos o esquemas híbridos. La propuesta incluye asignaciones primarias para servicios fijos y móviles no federales, más una asignación secundaria para el servicio móvil por satélite, lo que implica proteger a los servicios primarios y aceptar restricciones operativas.

La banda de 1.675 a 1.695 MHz requiere estudios adicionales por parte de la Administración Nacional de Telecomunicaciones e Información (NTIA), dado que sistemas federales —incluidos los meteorológicos— operan en esa franja. La subasta no podrá realizarse hasta que se definan las condiciones de convivencia y el plan de bandas, lo que introduce una variable de tiempo difícil de anticipar.

De cinco a trece bandas: la expansión del marco de cobertura suplementaria

El segundo expediente revisa el marco de cobertura suplementaria desde el espacio aprobado en 2024, que permite a un operador satelital usar frecuencias de una compañía telefónica mediante acuerdo para cubrir zonas sin red terrestre. La FCC evalúa ampliar de cinco a trece el número de bandas habilitadas, sumando un total de 482 MHz bajo consulta.

También se plantea eliminar requisitos rígidos de arrendamiento y área geográfica independiente, sustituyéndolos por licencias más flexibles y acuerdos de coexistencia. La cifra de 482 MHz representa el universo consultado, no una oferta homogénea: cada banda presenta economías distintas y riesgos técnicos propios que el proceso regulatorio deberá ponderar.

Mercado en movimiento: adquisiciones y presión sobre el espectro

Esta regulación llega en un momento en que el espectro satelital ha alcanzado valoraciones significativas. SpaceX ha adquirido frecuencias a EchoStar, Amazon ha pactado la compra de Globalstar y la FCC ha recibido una solicitud de Rocket Lab para adquirir Iridium. La concentración de activos espectrales entre pocos actores ha elevado la presión sobre los reguladores para generar alternativas que no dependan de la adquisición total de un operador.

La ampliación de bandas podría facilitar modelos de negocio alternativos, aunque las operadoras terrestres han expresado preocupaciones sobre interferencias y degradación de capacidades si las reglas técnicas resultan demasiado permisivas. Ese equilibrio —entre apertura del mercado y protección de infraestructura existente— será el eje del debate en la etapa de consulta.

Implicaciones globales para fabricantes y operadores

El alcance de estas decisiones trasciende las fronteras estadounidenses. Los fabricantes de dispositivos y los operadores internacionales suelen diseñar equipos en torno a bandas con adopción global, por lo que cualquier definición técnica de la FCC influye en los estándares que otros reguladores deberán armonizar con sus redes terrestres locales.

Para las organizaciones que dependen de conectividad en zonas remotas —logística, energía, agricultura, infraestructura crítica—, la evolución de este marco regulatorio determina cuándo y en qué condiciones el acceso satelital directo a dispositivos celulares se convierte en una opción operativa viable. La votación reciente marca el inicio formal de ese proceso, no su conclusión.