Cuatro de cada diez integrantes de la generación Z admiten tener dificultades para expresar su opinión, según el informe Descifrando comportamientos, motivaciones y mitos generacionales, elaborado por MCI Group en colaboración con la Asociación de Marketing de España. El dato contrasta con el 17% registrado entre los baby boomers, invirtiendo una de las suposiciones más extendidas en estrategia de comunicación y marketing: que los jóvenes son, por definición, más hábiles para articular sus posiciones.

El estudio, basado en investigación internacional realizada en Alemania, Estados Unidos, Brasil y Australia, también documenta que el 45% de la generación Z tiende a delegar decisiones en otros miembros del grupo, frente al 19% de los baby boomers. Entre los millennials, el 62% percibe los eventos presenciales como una oportunidad de visibilidad personal, casi veinte puntos porcentuales por encima de la media general. El 52% de este mismo segmento prefiere soluciones funcionales sobre opciones perfectas, un comportamiento pragmático que el estudio atribuye a esta generación y no a la generación X, como suele asumirse.

La brecha entre percepción y evidencia

La presentación del informe en Madrid incluyó una dinámica en la que profesionales del sector contrastaron sus percepciones con los resultados de la investigación. Los resultados fueron reveladores: el 57% de los asistentes identificó a los baby boomers como la generación con mayores dificultades para expresar su opinión, cuando los datos señalan a la generación Z. Ese mismo porcentaje atribuyó a la generación X la preferencia por soluciones prácticas, un comportamiento que el estudio ubica principalmente en los millennials. En conjunto, los participantes acertaron en solo tres de las cinco preguntas planteadas.

Esta distancia entre percepción y dato tiene implicaciones directas para la estrategia de comunicación corporativa. Las decisiones de segmentación, tono de marca y diseño de experiencias que se construyen sobre estereotipos generacionales no verificados pueden generar mensajes que no conectan con las audiencias reales, o peor, que las alejan. En mercados como el mexicano, donde la convivencia de múltiples generaciones en el entorno laboral y de consumo es una realidad cotidiana, la precisión en el diagnóstico generacional se convierte en una ventaja competitiva tangible.

Por qué importa para la estrategia de negocio

El hallazgo más estratégico del informe no es ningún dato aislado, sino la demostración de que los marcos interpretativos utilizados por los equipos de marketing pueden estar sistemáticamente desalineados con el comportamiento real de sus audiencias. Esto afecta desde el diseño de campañas hasta la gestión del talento interno, donde las expectativas sobre cómo se comunica o decide cada generación moldean procesos de liderazgo, colaboración y retención.

Las organizaciones que incorporen metodologías de investigación generacional basadas en evidencia —en lugar de en narrativas culturales heredadas— estarán mejor posicionadas para diseñar estrategias de engagement que funcionen tanto hacia afuera, con clientes y audiencias, como hacia adentro, con equipos multigeneracionales cada vez más complejos.