Desactivar el rastreo en un televisor inteligente no equivale a detenerlo por completo. Esa es la conclusión central de un estudio realizado por investigadores universitarios que analizaron 12 televisores de 10 fabricantes distintos para evaluar la efectividad real de desactivar el reconocimiento automático de contenido (ACR, por sus siglas en inglés). Los resultados muestran un panorama fragmentado: mientras que dispositivos de LG y Amazon Fire TV respondieron positivamente a la desactivación, otros fabricantes como Samsung y Roku continuaron transmitiendo ciertos datos. Un modelo de Vizio operó como si la opción de desactivación nunca hubiera tenido efecto.
Cómo funciona el ACR y qué datos captura
Los sistemas ACR operan tomando muestras del audio o video que se reproduce en pantalla, generando huellas digitales y enviándolas a bases de datos externas para identificar el contenido visualizado. Esta información alimenta motores de recomendación, métricas de audiencia y segmentación publicitaria. Dado que los fabricantes no divulgan el funcionamiento interno de sus plataformas, los investigadores dedujeron la actividad ACR analizando el tráfico de red de cada dispositivo mediante software especializado de captura y análisis.
Los experimentos cubrieron múltiples fuentes de contenido: servicios de streaming propios y de terceros, conexiones HDMI y señal abierta por antena. Esto permitió identificar si el comportamiento de rastreo variaba según el origen del contenido. Entre los hallazgos más relevantes: varios modelos de Westinghouse, Sony, Hisense y TCL no mostraron actividad ACR detectable. En cambio, los dispositivos que sí presentaban tráfico ACR lo activaban principalmente durante transmisiones de señal abierta y, salvo en el caso de Google y Amazon, también en los servicios de streaming integrados.
Qué queda fuera del rastreo y qué no
Las aplicaciones de terceros como Netflix y YouTube resultaron estar, en su mayoría, fuera del alcance del ACR. La excepción fue una actividad residual detectada en dispositivos con webOS, que cesaba al desactivar la función. La duplicación de pantalla —modalidad que replica el contenido de otro dispositivo en el televisor— mostró estar protegida del monitoreo en todos los modelos analizados, con excepción del que utiliza Vidaa OS.
Para las organizaciones que gestionan entornos con televisores inteligentes —salas de juntas, espacios de trabajo colaborativo, instalaciones de uso público— este estudio plantea una señal de alerta concreta: la configuración de privacidad disponible en la interfaz del usuario no siempre refleja lo que ocurre a nivel de red. La verificación del tráfico saliente y la segmentación de red siguen siendo los mecanismos más confiables para controlar qué datos abandonan un dispositivo conectado.
El estudio subraya que, en el ecosistema actual de televisores inteligentes, la privacidad del usuario depende menos de las opciones de configuración disponibles y más de las decisiones de arquitectura que cada fabricante toma de forma unilateral y sin transparencia pública.




