Treinta estudiantes de diseño compitieron durante dos semanas para resolver un encargo comercial real: desarrollar un concepto de empaque que integrara creatividad, funcionalidad y sostenibilidad. El resultado fue la producción efectiva del diseño ganador, ahora en circulación como empaque de botanas de una marca de nutrición con sede en los Emiratos Árabes Unidos.

El concepto seleccionado pertenece a Marc Najm, estudiante del Instituto de Diseño e Innovación de Dubái (DIDI). Su propuesta parte de una sola hoja de papel doblada que simula la apertura de una flor para revelar el producto interior. Los detalles decorativos se lograron mediante corte láser, eliminando el uso de tinta y reduciendo el desperdicio de material. La estructura fue diseñada para contener un artículo individual, lo que la posiciona dentro de las tendencias de empaque minimalista y de bajo impacto ambiental que ganan terreno en el sector de alimentos.

Del aula a la línea de producción

El proceso de adaptación del diseño original a la producción comercial implicó ajustes técnicos derivados de limitaciones de manufactura y plazos de entrega. James Birch, director creativo de la marca, señaló que el equipo trabajó para preservar la estructura y los detalles del concepto original, aunque algunos elementos debieron modificarse para viabilizar la producción. Esta tensión entre visión creativa y restricciones industriales es, precisamente, una de las competencias más difíciles de desarrollar en entornos académicos convencionales.

La iniciativa expone un modelo de colaboración universidad-industria que va más allá del portafolio estudiantil: el diseño no solo fue evaluado, sino producido y comercializado. Para las marcas, este tipo de alianzas representa acceso a perspectivas creativas externas con bajo costo de exploración; para las instituciones educativas, es una vía para demostrar relevancia práctica de sus programas.

Sostenibilidad como criterio de evaluación

El hecho de que el criterio de sostenibilidad haya sido parte central del encargo —y que el diseño ganador lo resolviera con una solución de material único— refleja un desplazamiento en las prioridades de diseño de empaque en la región. Los mercados del Golfo Pérsico han intensificado regulaciones y compromisos voluntarios en torno a residuos de empaque, lo que convierte la eficiencia de materiales en una variable de negocio, no solo de imagen.

Colaboraciones estructuradas como esta, donde el resultado tiene consecuencias comerciales reales, están redefiniendo cómo las empresas identifican talento emergente y cómo las instituciones de diseño demuestran el valor de su formación ante la industria.