Impresión 3D con biopolímeros lleva el surrealismo victoriano al diseño de interiores
Manufactura aditiva y diseño narrativo convergen en una colección de objetos para interiores que utiliza biopolímeros sostenibles —PLA derivado de almidón de maíz y PETG post-consumo— como materia prima. Las piezas, que incluyen una lámpara de mesa, un jarrón y un portavelas, combinan bases de geometría de tablero de ajedrez con siluetas de volantes que evocan los cuellos teatrales de la era victoriana, articulando una estética que oscila entre la precisión computacional y las formas orgánicas.
El proceso de impresión 3D permite una fusión entre control geométrico milimétrico y libertad formal que los métodos de manufactura tradicional difícilmente pueden replicar a esta escala. Cada pieza surge de una investigación sobre proporciones naturales y equilibrio estructural, lo que se traduce en objetos que mantienen coherencia formal sin sacrificar complejidad visual. El uso de empaques reciclados como parte del sistema de producción refuerza una cadena de valor donde el impacto ambiental se evalúa desde el diseño, no como ajuste posterior.
En el contexto actual del diseño de interiores, donde la demanda de piezas con identidad autoral y trazabilidad de materiales crece de forma sostenida, colecciones como esta señalan una dirección concreta: la tecnología de manufactura aditiva no solo reduce desperdicios en comparación con procesos sustractivos, sino que habilita ciclos de producción más cortos y personalizables. Para estudios de arquitectura, curadurías de espacios comerciales o marcas que buscan diferenciación en sus ambientes físicos, este tipo de objetos representa una intersección viable entre funcionalidad, discurso estético y responsabilidad de materiales.




