Cinco esculturas de alga kelp dispuestas en círculo en el Design Museum de Londres condensan una de las preguntas más urgentes del diseño contemporáneo: ¿qué ocurre cuando un recurso natural se convierte en objeto de demanda industrial creciente?
La instalación, titulada Kelp Council, pertenece a la exposición More than Human y propone un ejercicio especulativo: imaginar un diálogo entre organismos marinos que reflexionan sobre el estado de su hábitat. Las piezas, con pieles translúcidas extendidas sobre armazones acanalados, funcionan como representación tangible de una tensión que el sector de materiales sostenibles enfrenta con creciente urgencia.
Del animal al océano: una investigación sobre el origen de los materiales
La trayectoria de la diseñadora alemana Julia Lohmann en torno al origen de los materiales comenzó mucho antes de su trabajo con algas. En 2004, creó Waltraud Cow-Bench, una pieza de mobiliario recubierta de piel que reproduce la forma de una vaca recostada. El gesto conceptual era directo: devolver el material a la forma del animal del que proviene, visibilizando una relación que el proceso de producción industrial tiende a borrar.
Esa misma lógica la llevó al océano. Durante una residencia en 2013 en el Victoria and Albert Museum de Londres, fundó el Departamento de Algas Marinas, una iniciativa de investigación colaborativa que examina las propiedades del kelp y sus posibles aplicaciones en diseño. Junto a científicos y especialistas, Lohmann desarrolló técnicas en las que las características naturales del material —su contracción al secarse, su translucidez, su geometría orgánica— definen la forma final de cada pieza, no al revés.
Cuando el material manda: imprevisibilidad como método
En Kombu Ahtola (2020), piezas de alga se extienden entre las costillas de un armazón de ratán. Al secarse, el kelp se contrae y moldea la estructura en una curva que no fue diseñada, sino inducida. La imprevisibilidad no es un defecto del proceso: es su principio rector.
A escala arquitectónica, el pabellón Hidaka Ohmu —también de 2020 y con aproximadamente seis metros de diámetro— lleva este enfoque a sus límites físicos. Paneles translúcidos de alga filtran la luz hacia un interior curvo que los visitantes pueden recorrer. La experiencia táctil y lumínica del material reencuadra la percepción de un organismo que, fuera del océano, rara vez se asocia con la arquitectura o el diseño de interiores.
La pregunta ecológica detrás del material
Los bosques de kelp sostienen ecosistemas marinos complejos y proveen hábitat a numerosas especies. Su cultivo y cosecha a escala industrial plantean preguntas ecológicas que el entusiasmo por los biomateriales tiende a postergar. La investigación de Lohmann no propone respuestas cerradas: examina cómo se pueden utilizar estos recursos sin comprometer los entornos que los sustentan.
Kelp Council lleva esa preocupación al plano especulativo. Al imaginar organismos marinos reunidos en deliberación, la instalación cuestiona a quiénes benefician las decisiones sobre recursos naturales y quiénes quedan fuera de esa conversación. Para las organizaciones que evalúan biomateriales como parte de sus estrategias de sostenibilidad, la pregunta tiene implicaciones concretas: la viabilidad de largo plazo de un material depende tanto de cómo se obtiene como de lo que se hace con él.




