Nueve de cada diez usuarios de streaming en México consumen contenidos con publicidad, según el estudio VOD Evolution 2027, elaborado con base en 2,191 encuestas aplicadas en julio de 2026. De ese total, 1,845 corresponden a personas que vieron televisión en streaming durante el mes previo al levantamiento. El hallazgo central —una penetración del 96% en consumo de contenido con anuncios— reposiciona al streaming con publicidad como el formato dominante en la televisión mexicana, no como una alternativa secundaria.

El perfil del espectador que emerge del reporte es el de un usuario que no elige entre publicidad o sin publicidad, sino que combina ambos modelos. En promedio, cada streamer utiliza 4.7 plataformas: tres con suscripción SVOD y 1.7 gratuitas con anuncios (FAST). El 45% cambió al menos un servicio en el último año, y el 55% modificó o planea modificar sus suscripciones. Esta movilidad constante entre plataformas —denominada en el estudio como comportamiento "multistreamer"— fragmenta la atención y complica la construcción de frecuencia publicitaria mediante un solo canal.

La televisión conectada como superficie principal

Contrario a la narrativa del consumo móvil como formato dominante, el 94% de los streamers prefiere la televisión como dispositivo principal para ver contenidos, frente al 60% que usa el teléfono y el 28% que recurre a la computadora. El 77% enciende su televisión conectada a diario, con un consumo semanal promedio de 25 horas totales, de las cuales 11.3 horas corresponden a contenidos con publicidad.

Este dato tiene implicaciones directas para la asignación de presupuesto en medios: el 35% de los streamers ya no utiliza televisión abierta, cable ni satélite. Para ese segmento, la televisión conectada es el único punto de contacto audiovisual disponible, lo que convierte a las plataformas digitales en el único canal para alcanzarlos.

Efectividad medible de la publicidad en streaming

Más allá del alcance, el estudio documenta comportamiento post-exposición: el 87% de los streamers realiza alguna acción medible después de ver publicidad en plataformas digitales. De ese grupo, el 38% busca información adicional sobre el producto o servicio anunciado. Esa tasa de respuesta activa distingue al streaming de los formatos publicitarios tradicionales, donde la medición de impacto directo es estructuralmente más difícil.

Para los equipos de medios y marketing, la combinación de televisión conectada como superficie principal, alta tolerancia a la publicidad y comportamiento post-exposición verificable configura un entorno donde la eficiencia del gasto publicitario puede medirse con mayor precisión que en televisión lineal. El reto operativo está en la fragmentación: con 4.7 plataformas por usuario, la cobertura efectiva requiere estrategias de compra que trasciendan un solo operador o ecosistema.