Apagado de redes 2G y 3G en México: millones en riesgo de desconexión digital
El 11% de la población mexicana aún depende de tecnología 2G y tres de cada diez usuarios navegan en 3G, lo que convierte el cierre de redes heredadas en un desafío de política pública, no solo de infraestructura.

Apagar las redes 2G y 3G en México no es una decisión técnica: es una decisión política con consecuencias sociales directas. Mientras la industria de telecomunicaciones avanza hacia el despliegue de 5G y los operadores concentran inversiones en infraestructura de nueva generación, al cierre de 2024 aproximadamente tres de cada diez mexicanos seguían utilizando redes 3G para acceder a internet, y un 2% permanecía conectado exclusivamente a través de 2G. El 11% de la población total aún depende de tecnología 2G para comunicarse, lo que significa que un apagado inmediato dejaría a millones de usuarios sin servicio de telecomunicaciones.
La infraestructura actual refleja esta dependencia. Telcel mantiene una cobertura garantizada de 2G que alcanza al 29.2% de la población y una cobertura 3G del 92.6%, según datos del Reporte Nacional de Cobertura Móvil. AT&T, que inició el apagado de su red 2G en 2019, reporta actualmente una cobertura garantizada del 57.9% en 3G. A nivel global, el cierre de redes heredadas avanza con mayor velocidad: se proyecta que para finales de 2025 un número significativo de operadores internacionales habrá desactivado completamente sus redes 3G, liberando espectro radioeléctrico para fortalecer 4G y 5G. México no tiene fecha oficial para ese proceso.
El obstáculo central no es la cobertura, sino el acceso a dispositivos compatibles. En estados como Chiapas, una persona puede necesitar destinar hasta el 72% de su ingreso mensual para adquirir el smartphone más económico con soporte 4G, una barrera que ningún despliegue de antenas resuelve por sí solo. Analistas del sector señalan que México carece de una estrategia nacional de migración tecnológica que acompañe la transición de usuarios hacia redes modernas. Aunque el 63% de la población ya utiliza internet móvil, persiste una brecha de uso del 32%, lo que evidencia que infraestructura disponible no equivale a infraestructura aprovechada. Las proyecciones estiman que para 2030 el 54% de las conexiones móviles en el país serán 5G, pero esa transición dependerá tanto de la inversión en redes como de políticas que hagan accesibles los dispositivos compatibles para los segmentos de menor ingreso.
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