Apagado de redes 2G y 3G en México: millones de usuarios en riesgo de desconexión
El verdadero obstáculo para migrar a 5G no es la infraestructura, sino el acceso a dispositivos compatibles y la ausencia de una política pública de transición

Tres de cada diez mexicanos aún dependen de redes 3G para conectarse a internet, y un 2% adicional opera exclusivamente sobre 2G. Esta realidad convierte el apagado de redes heredadas en una decisión de alto impacto social que los operadores de telecomunicaciones y el gobierno federal no pueden tomar de forma unilateral ni apresurada.
El avance del despliegue 5G en México genera presión sobre el espectro radioeléctrico disponible. Los operadores requieren reutilizar las frecuencias actualmente asignadas a 2G y 3G para fortalecer sus redes de nueva generación, una tendencia que ya se ejecuta en múltiples mercados globales. Se proyecta que para finales de 2025 un número significativo de operadores internacionales habrá completado el cierre de sus redes 3G. México, sin embargo, no cuenta con una fecha oficial para ese proceso ni con una estrategia nacional de migración tecnológica.
Los datos del Reporte Nacional de Cobertura Móvil ilustran la escala del problema. Telcel mantiene cobertura 2G garantizada para el 29.2% de la población y cobertura 3G para el 92.6%. AT&T, que inició el apagado de su red 2G en 2019, reporta cobertura 3G garantizada del 57.9%. Desactivar estas redes sin una transición planificada dejaría sin servicio a segmentos de la población que no tienen alternativa tecnológica disponible.
El obstáculo central no es técnico: es económico y de política pública. En estados como Chiapas, el smartphone más accesible del mercado representa hasta el 72% del ingreso mensual de un trabajador. Esta barrera explica por qué aproximadamente el 11% de la población mexicana sigue conectada a través de tecnología 2G, independientemente de la disponibilidad de redes más modernas en su área geográfica.
La brecha digital en México no se resuelve únicamente con inversión en infraestructura. Aunque el 63% de la población ya utiliza internet móvil, persiste una brecha de uso del 32%, lo que indica que la cobertura no garantiza adopción. Las proyecciones estiman que para 2030 el 54% de las conexiones móviles en el país serán 5G, pero esa transición depende tanto de la expansión de red como de la capacidad real de los usuarios para adquirir dispositivos compatibles.
Para el C-suite del sector telecomunicaciones, tecnología y consumo masivo, el escenario plantea tres implicaciones estratégicas: primero, cualquier hoja de ruta hacia 5G debe incorporar un componente explícito de accesibilidad a dispositivos; segundo, la ausencia de política pública genera incertidumbre regulatoria que afecta los planes de inversión a mediano plazo; tercero, la brecha de uso representa un mercado potencial no capturado que solo puede desbloquearse con modelos de financiamiento o subsidio de terminales, no con mayor densidad de antenas.
Sigue leyendo
MarketingEl marketing de electrónicos abandona las especificaciones técnicas para priorizar la conexión emocional
MarketingInnovación abierta en manufactura de baterías: startups entran a líneas de producción activas
Marketing