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Educación digital: cómo las escuelas deben curar contenidos para evitar el consumo pasivo

Expertos advierten sobre la brecha generacional en el uso de tecnología y piden intervención activa de adultos en decisiones sobre plataformas digitales

La tecnología se ha convertido en una ventana permanente al mundo, presente en transportes públicos, colas de supermercados y espacios cotidianos. Sin embargo, la calidad del contenido consumido y la forma de hacerlo requieren reflexión estratégica en contextos educativos y familiares. La relación entre educación, crianza y pantallas es relativamente

Redaccion NEO·31/7/2026
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Educación digital: cómo las escuelas deben curar contenidos para evitar el consumo pasivo

La tecnología se ha convertido en una ventana permanente al mundo, presente en transportes públicos, colas de supermercados y espacios cotidianos. Sin embargo, la calidad del contenido consumido y la forma de hacerlo requieren reflexión estratégica en contextos educativos y familiares.

La relación entre educación, crianza y pantallas es relativamente reciente. Durante años, la sociedad aceptó sin cuestionamiento la expansión de tecnología en todos los ámbitos de la vida. Actualmente, el panorama ha cambiado: es necesario discernir qué experiencias digitales son realmente significativas y cuáles representan consumo pasivo sin valor agregado. La pregunta central que enfrentan directivos educativos y padres es quién debe decidir qué tecnología se potencia, cuál se evita, y qué usos se deben fomentar versus reducir.

La especialista en ciudadanía digital señala que no se trata de eliminar la tecnología —existen experiencias valiosas que enriquecen el desarrollo de niños y adolescentes— sino de que adultos, docentes y tomadores de decisiones asuman un rol activo en estas definiciones. El desafío radica en integrar lo digital de forma consciente en el desarrollo infantil y adolescente, con criterios claros de cuidado. La preocupación no es el dispositivo en sí, sino la ausencia de criterios en su uso, especialmente considerando que la edad promedio para obtener un primer celular continúa disminuyendo.

La brecha generacional se intensifica por la tecnología. Muchos adultos se sienten cómodos en su ignorancia sobre plataformas digitales, lo que impide intervención informada. Escuchar, dialogar y observar son pasos fundamentales para entender cómo los jóvenes utilizan estas herramientas, qué les interesa y cuál es el impacto real en su comportamiento. Ignorar esta realidad no es una opción viable: el impacto es tangible y requiere aproximación consciente a las plataformas que utilizan los menores.

En contextos escolares, la falta de involucramiento adulto es particularmente preocupante. Las instituciones educativas deben proponer usos digitales alternativos que tengan valor pedagógico, evitando que la tecnología se reduzca a consumo de contenido sin criterio. Esta responsabilidad compartida entre escuela y familia es fundamental para construir una relación más saludable y constructiva con la tecnología en la vida de los jóvenes.

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