Un equipo de investigadores desarrolló una piel electrónica para prótesis capaz de detectar presión y temperatura con una precisión diez veces superior a la de los sensores comerciales actuales. El sistema opera eficazmente sobre superficies planas o curvas, adaptándose a las geometrías complejas de las extremidades, resolviendo un desafío persistente en estos dispositivos: mantener la capacidad de detección sin comprometer la personalización.
Las pieles electrónicas disponibles en el mercado enfrentan limitaciones estructurales: elevado costo de producción, baja resolución sensorial, cobertura limitada de superficie y dificultades para procesar datos en tiempo real desde matrices densas de sensores. El nuevo sistema aborda estas restricciones mediante módulos sensores estratificados que integran detectores de temperatura y presión, permitiendo una percepción táctil similar a la humana e identificación confiable de texturas y propiedades de materiales.
La fabricación utiliza un método denominado "escanear-modelar-imprimir": primero se escanea la geometría de la prótesis, luego se distribuyen los sensores como un sistema de detección multimodal sobre esa topografía. Los módulos encajan entre sí sin necesidad de adhesivos, proporcionando cobertura continua sobre áreas de forma libre. Este procedimiento combina impresión 3D y corte láser, caracterizándose por su simplicidad y potencial bajo costo de producción.
Más allá de la medición de presión y temperatura, el proyecto busca reproducir la sensación táctil mediante estimulación háptica. Incluso una percepción parcial podría mejorar significativamente la capacidad funcional en tareas cotidianas. Los investigadores han presentado una solicitud de patente provisional y recibieron apoyo de un programa de investigación en robótica de próxima generación, indicando viabilidad técnica y potencial de adopción clínica generalizada en el mediano plazo.




