La integración de equipos de videojuegos en espacios residenciales comunes ha dejado de ser una excepción para convertirse en una necesidad de diseño. Una colaboración entre el fabricante sueco de muebles y la división de hardware de una plataforma de consolas ha resultado en una colección de nueve piezas que aborda específicamente cómo incorporar accesorios de juego sin comprometer la estética del hogar.

El proyecto surgió de un encuentro casual durante la Semana del Diseño de Milán en 2024, cuando equipos de diseño de ambas compañías descubrieron intereses comunes. Según Philip Dilé, diseñador de productos, el objetivo era claro: "Sabemos mucho sobre la vida en el hogar, pero queríamos entender específicamente cómo diseñar para los jugadores". Este enfoque colaborativo buscaba alejarse de la estética convencional de espacios de juego, caracterizada por iluminación RGB, bordes afilados y paletas de colores oscuros.

La colección resultante incluye soluciones de almacenamiento y mobiliario multifuncional diseñado para facilitar la experiencia de juego sin sacrificar la decoración. Entre los elementos destacan una mesa auxiliar con ruedas que integra carga de controles tras puertas corredizas, un estuche que organiza cables y hardware bajo una tapa convertible en base para laptops, y una silla de juegos con bolsillo de red para guardar accesorios. Un soporte de TV rodante para pantallas de hasta 55 pulgadas completa la gama, con estantería de dos niveles para consolas.

El diseño incorpora elementos visuales inspirados en controles de juego, incluyendo un cojín en forma de D-pad y una bandeja con la misma geometría. Según Johan Ejdemo, jefe de diseño de la compañía, estos elementos surgieron de iteraciones que transformaron concepto iniciales, como un taburete que finalmente se rediseñó como accesorio de superficie.

Esta tendencia refleja un cambio más amplio en el comportamiento del consumidor: los videojuegos ya no se confinan a habitaciones dedicadas, sino que se integran en áreas de convivencia familiar. El desafío de diseño radica en mantener la funcionalidad sin comprometer la cohesión visual del espacio, un problema que trasciende el sector de entretenimiento y afecta a decisiones de inversión en mobiliario y equipamiento del hogar.