Comscore se encamina al cierre de sus operaciones en México después de 17 años de presencia en el mercado local, como parte de una reestructuración global denominada internamente "ROI Strategy" que busca recortar entre 20 y 25 millones de dólares anuales en gastos operativos.

El ajuste forma parte de un movimiento más amplio que habría alcanzado a cerca de 19 mercados fuera de Norteamérica. En Latinoamérica, los recortes ya impactaron a equipos de marketing, ventas y soporte, incluidos voceros clave de la compañía en la región. En México, la empresa mantendría únicamente un representante de ventas, sin que exista aún una fecha oficial de cierre ni información confirmada sobre el número de empleados afectados o el destino de la cartera de clientes locales.

El precedente más cercano es el cierre de la filial española, anunciado el 18 de agosto tras 15 años de operación en ese mercado. Comscore no ha emitido pronunciamiento público sobre México ni sobre el resto de sus filiales fuera de Estados Unidos y Canadá.

El contexto financiero detrás de la decisión

La firma atraviesa un momento de presión financiera significativa. En el segundo trimestre de 2026 reportó ingresos de 79.2 millones de dólares, una caída interanual del 11.3%, con un EBITDA ajustado de apenas 1.3 millones de dólares —cifra que refleja márgenes operativos bajo tensión para una empresa de su escala.

Matt McLaughlin, quien asumió la dirección general en mayo pasado, ha señalado que el objetivo es simplificar la operación y concentrar recursos en soluciones escalables. El impacto financiero esperado de esta estrategia se proyecta a lo largo de 2027, lo que sugiere que los cierres de mercados no son el punto final, sino parte de un proceso de transformación estructural que aún está en curso.

Implicaciones para el ecosistema de medición digital en México

La salida de Comscore del mercado mexicano deja un vacío relevante en la medición de audiencias digitales y televisivas, un segmento donde la empresa operaba como referencia para agencias de medios, anunciantes y broadcasters. Las organizaciones que utilizaban sus datos para planificación de medios y validación de audiencias deberán evaluar alternativas locales o globales para mantener la continuidad de sus procesos de medición.

El movimiento también es una señal de las dificultades que enfrentan las empresas de datos y analítica para sostener operaciones rentables en mercados emergentes, donde la fragmentación del ecosistema digital y los márgenes ajustados complican la viabilidad de modelos de negocio que dependen de infraestructura local y equipos especializados.