La inteligencia artificial y el riesgo de la pereza humana El filósofo alemán Peter Sloterdijk ha expresado su preocupación sobre el impacto de la inteligencia artificial en la naturaleza humana, advirtiendo que esta tecnología podría convertir a las personas en "amos vagos". Durante su participación en el Hay Festival de Segovia, Sloterdijk enfatizó que la automatización de tareas intelectuales podría llevar a una pérdida de la eficiencia humana, ya que las máquinas asumen responsabilidades que anteriormente requerían esfuerzo y dedicación personal. En su diálogo con el presidente de IE University, Santiago Íñiguez de Onzoño, el filósofo estableció una conexión entre el avance tecnológico y la evolución de las capacidades humanas. Sloterdijk comparó la inteligencia artificial con un "esclavo" que se encarga de tareas como la gestión de documentos, la elaboración de discursos o la preparación de exámenes. Sin embargo, alertó que al depender excesivamente de estas herramientas, los individuos corren el riesgo de volverse perezosos y, en consecuencia, perder habilidades esenciales. El pensador subrayó la necesidad de una educación que no solo se enfoque en la transmisión de conocimientos, sino que también fomente el desarrollo del carácter a través del esfuerzo. Para ilustrar su punto, Sloterdijk realizó una analogía entre la educación universitaria y el deporte, donde el entrenamiento riguroso permite a los individuos alcanzar niveles más altos de rendimiento y, posteriormente, experimentar un proceso de regeneración que les habilita para nuevas capacidades. Sloterdijk también criticó a los educadores que, en su opinión, han olvidado la importancia de la exigencia y el agotamiento en el proceso formativo, señalando que este enfoque puede contribuir a la felicidad de los estudiantes. A su juicio, educar es un proceso de "extraer la mejor versión" de cada persona, un concepto que se relaciona con la filosofía de Friedrich Nietzsche y su visión sobre la intensificación de las capacidades humanas. En una reflexión más amplia, Sloterdijk propuso una nueva interpretación de la política moderna a través de la metáfora de la "banca". Según su perspectiva, las universidades podrían considerarse "bancos" de conocimiento, mientras que los partidos políticos del siglo XIX funcionaron como instituciones donde los ciudadanos depositaban sus emociones y aspiraciones. Desde este enfoque, los partidos serían vistos como "bancos de la ira", encargados de recoger y canalizar sentimientos colectivos, lo que permite una nueva comprensión del parlamentarismo, donde no siempre prevalece el mejor argumento, sino la capacidad de representar la ira social. El filósofo también planteó una crítica al concepto contemporáneo de nación, recordando su origen en las universidades medievales, donde los estudiantes eran clasificados por su procedencia. Para él, muchas entidades políticas actuales denominadas naciones son, en realidad, "tribus con pabellones".