Una marca de casi un siglo reinventa su propuesta para consumidores más jóvenes

Con 98 años de historia en el mercado mexicano, TURÍN acaba de lanzar MAGNO, una línea de chocolates que representa el resultado de tres años de investigación, pruebas de sabor y análisis del comportamiento del consumidor. El proyecto responde a una brecha estratégica identificada por la marca: su base de consumidores se concentra principalmente en personas de 35 años en adelante, lo que plantea un riesgo de relevancia a largo plazo si no se incorporan audiencias más jóvenes.

"Si queremos que este legado de 98 años siga creciendo, es fundamental atraer a nuevos consumidores más jóvenes", señaló María Álvarez, Directora de Marketing de la compañía. La declaración resume una tensión común en marcas con herencia fuerte: el reconocimiento histórico no garantiza conversión en todos los segmentos ni en todas las ocasiones de compra.

El proceso: de la investigación al producto

El desarrollo de MAGNO involucró a maestros chocolateros, chefs especializados y equipos de innovación que procesaron miles de horas de retroalimentación del consumidor. El objetivo no era simplemente crear un producto nuevo, sino traducir expectativas contemporáneas —mayor porcentaje de cacao, texturas crocantes, rellenos suaves y empaque orientado al regalo— en una propuesta coherente con la identidad de la marca.

La línea se presenta en tres variantes: Vainilla Crocante, Almendra Crème y Avellana Praliné. Cada una parte de sabores vinculados a la historia de TURÍN, pero reinterpretados a partir de los hallazgos de la investigación. Por ejemplo, la variante de vainilla combina chocolate blanco con cobertura de chocolate semidulce, una decisión que responde directamente a la asociación que los consumidores hacen entre mayor contenido de cacao y percepción de calidad superior.

Generación Z como vector de crecimiento

El lanzamiento de MAGNO no opera de forma aislada. Álvarez describió el producto como parte de una estrategia más amplia que incluye la transformación de puntos de venta y el diseño de nuevas experiencias en torno al chocolate. "MAGNO es nuestro proyecto estrella para llevarlo a cada rincón de México", afirmó.

La apuesta por la Generación Z como segmento prioritario refleja una tendencia que atraviesa múltiples categorías de consumo: las marcas con décadas de historia enfrentan el desafío de mantener su relevancia sin diluir los atributos que construyeron su reputación. En el caso de TURÍN, la solución fue incorporar al consumidor joven desde la fase de desarrollo, no solo en la comunicación final.

El resultado es un producto que busca posicionarse en el segmento de regalo —una ocasión de compra donde la marca reconoce que históricamente no ha sido la primera opción— con un empaque y una propuesta sensorial diseñados específicamente para ese contexto.", "links_preserved": [] }