Días de lluvia no reducen el consumo retail, lo redistribuyen. Esa es la conclusión central de un análisis realizado por Getin en 39 espacios comerciales de la Ciudad de México, que registró un incremento de 6.2% en ventas durante jornadas lluviosas respecto al desempeño esperado de los mismos puntos de venta entre enero y julio de 2026.

El efecto, sin embargo, no es homogéneo. Los centros comerciales cerrados concentraron la mayor parte del beneficio: sus ventas crecieron 6.4% y el flujo de paseantes aumentó 4.2%. Los nodos de movilidad —aeropuertos, CETRAM y espacios vinculados al transporte— mostraron el comportamiento más resiliente, con mejoras simultáneas en flujo, visitas, conversión y ventas. En contraste, el comercio a pie de calle registró una caída de 0.9% en ventas, pese a que su tasa de conversión subió 1.8%, lo que indica que quienes llegaron a la tienda compraron, pero el volumen de tránsito cayó lo suficiente para arrastrar el resultado final.

Junio, el mes que amplificó la brecha

El seguimiento mensual revela que el impacto climático no fue constante a lo largo del periodo. Junio concentró la mayor divergencia entre formatos: los centros comerciales cerrados registraron ventas 13% por encima de lo esperado —su segundo mejor resultado del año—, mientras el comercio en calle cayó 22%, su peor desempeño en el periodo analizado.

En julio la brecha se redujo parcialmente. Los establecimientos en calle recuperaron 11.6%, aunque la magnitud de las oscilaciones confirma que las condiciones climáticas pueden alterar de forma significativa la distribución del consumo entre formatos en un mismo mercado y en el mismo día.

Implicaciones operativas para operadores de retail

El estudio agrega una variable accionable a la planificación comercial: el pronóstico meteorológico. Con datos de CONAGUA apuntando a que la temporada de lluvias podría extenderse hasta noviembre, los operadores de retail disponen de una ventana de varios meses para ajustar estrategias de personal, inventario y activaciones promocionales en función del formato en el que operan.

Para formatos cerrados, los días de lluvia representan una oportunidad de captura de demanda desplazada desde la calle. Para el comercio en calle, el reto es sostener el tránsito o compensar su caída con mayor conversión por visita. La diferencia entre ambas respuestas no es de recursos, sino de información aplicada con anticipación.

El reporte completo de Getin sobre el impacto de la temporada de lluvias en retail está disponible para consulta.