Una nueva institución educativa con sede en San Francisco abrirá sus puertas en otoño de 2027 con un modelo que prescinde de exámenes, tareas convencionales y pago de matrícula durante el primer año. El programa está diseñado para jóvenes de entre 16 y 20 años —egresados de secundaria o con hasta dos años en universidades de élite— y admitirá a aproximadamente 50 estudiantes por generación. Su propuesta central: formar constructores de inteligencia artificial a través de proyectos reales, no de evaluaciones académicas.
Un modelo centrado en la práctica y la ambición
Entre el 75% y el 80% del tiempo de los estudiantes se destinará a trabajar directamente en proyectos o en el desarrollo de sus propias ideas. El tiempo restante cubrirá áreas como ingeniería de IA, desarrollo de aplicaciones, diseño de sistemas, captación de capital para startups, ventas y habilidades interpersonales. El proceso de admisión prioriza portafolios y pruebas de razonamiento sobre calificaciones académicas, lo que representa un quiebre explícito con los criterios de selección universitarios convencionales.
Gagan Biyani, cofundador de Udemy y director de la academia, ha definido tres pilares de formación: ser constructor nativo de inteligencia artificial, dominar habilidades blandas de alto impacto y cultivar ambición. La instrucción estará a cargo de emprendedores activos del ecosistema tecnológico de Silicon Valley, con figuras como Sam Altman entre los docentes confirmados.
Respaldo financiero e implicaciones de mercado
La institución opera como empresa con fines de lucro y ha asegurado un financiamiento inicial de 42 millones de dólares, con participación de Andreessen Horowitz y el respaldo de Google, Meta, Nvidia, OpenAI y Palantir. Aunque mantiene vínculos con la firma de inversión —Marc Andreessen forma parte de su junta directiva—, se presenta como una entidad independiente.
La residencia obligatoria en San Francisco durante el programa no es un detalle menor: busca integrar a los estudiantes en el entorno de startups desde el primer día, acortando la distancia entre formación y mercado laboral real.
Esta iniciativa refleja una tendencia que gana tracción en el ecosistema tecnológico global: el cuestionamiento del retorno de inversión de la educación universitaria tradicional frente a modelos alternativos que priorizan la empleabilidad inmediata y la construcción de productos. Para las organizaciones que compiten por talento técnico en inteligencia artificial, el surgimiento de estas vías de formación representa tanto una fuente potencial de perfiles no convencionales como una señal de que los criterios de contratación basados en títulos universitarios están siendo revisados desde la base.
