Uno de los proyectos de infraestructura de inteligencia artificial más ambiciosos del Reino Unido enfrenta un retraso significativo: el centro de datos ubicado en Loughton, Essex, presentado en 2025 como el mayor supercomputador de IA del país, no podrá operar antes de mediados de la década de 2030. La causa no es tecnológica ni financiera, sino estructural: la red eléctrica local no tiene capacidad para suministrar la energía que el proyecto demanda.

UK Power Networks (UKPN), la empresa responsable de conectar el sitio a la red de distribución, confirmó que los trabajos necesarios en la infraestructura de transmisión nacional no estarán listos sino hasta principios o mediados de los años 2030. El proyecto requiere hasta 90 megawatts de capacidad instalada, el equivalente al consumo energético de aproximadamente 315,000 hogares. Esta cifra ilustra la escala del problema: no se trata de una conexión técnica menor, sino de una intervención profunda en la red nacional.

Una cola de 315 proyectos y 73 GW sin conexión

El caso no es aislado. El regulador energético Ofgem ha documentado un estancamiento sistémico en las solicitudes de conexión eléctrica para centros de datos en todo el país. Actualmente, 315 proyectos aguardan turno para conectarse a la Red Nacional, con una demanda agregada de 73 gigawatts, cifra que supera la capacidad máxima de generación del Reino Unido, estimada en 45 GW. La brecha entre demanda proyectada y oferta disponible es, en términos prácticos, insalvable en el corto plazo sin inversión masiva en infraestructura de transmisión.

Esta situación expone una tensión estructural que se replica en múltiples mercados europeos: la aceleración en el despliegue de modelos de IA generativa y sistemas de cómputo intensivo está superando la capacidad de las redes eléctricas existentes para responder. La planificación de infraestructura energética opera en horizontes de 10 a 15 años, mientras que la demanda de cómputo crece en ciclos de 18 a 24 meses.

Implicaciones para la estrategia de IA soberana

El gobierno británico había incorporado este proyecto a su estrategia nacional de inteligencia artificial, describiéndolo como el