Tesla busca entrenar su robot humanoide a través de la observación de sus trabajadores, pero enfrenta resistencia por parte de ellos. La compañía ha comunicado a sus empleados en las plantas de Texas y California la necesidad de utilizar equipos de captura de movimiento para registrar cómo llevan a cabo sus tareas de producción. Esta estrategia ha generado inquietud entre el personal, que teme que el desarrollo del robot humanoide, conocido como Optimus, esté destinado a reemplazar sus puestos de trabajo. La razón detrás de esta necesidad de grabar a los empleados radica en la complejidad del aprendizaje del robot. No es suficiente con que Optimus observe videos de personas trabajando; requiere ejemplos precisos de cómo se ejecutan físicamente las tareas, lo que permite que un sistema de aprendizaje por imitación pueda traducir esos movimientos en acciones autónomas. Tesla ha creado puestos específicos dedicados a la recopilación de datos para Optimus, donde los empleados manipulan objetos y siguen recorridos establecidos mientras utilizan equipos de captura de movimiento. Este enfoque busca superar uno de los mayores desafíos en la robótica humanoide: la capacidad de una máquina para desenvolverse en situaciones variadas, que para los humanos resultan naturales, pero que son difíciles de programar. A pesar del rechazo inicial de los trabajadores, Tesla ha continuado con su estrategia de recopilación de datos. La compañía ha respondido a las quejas contratando personal adicional para la recopilación de datos y ha instalado cámaras en las fábricas para registrar las tareas realizadas. Gran parte de este trabajo se ha trasladado a áreas alejadas de las líneas de producción activas, lo que ha disminuido la fricción con los empleados. En un esfuerzo por avanzar, Tesla ha establecido centros de entrenamiento en diversas localidades de Estados Unidos, incluyendo Colorado, Arizona y Florida. Aunque el método de recopilación de datos ha cambiado, la esencia del proceso se mantiene, alejando la recolección de datos de las plantas donde surgieron las inquietudes iniciales. Sin embargo, Optimus todavía enfrenta problemas técnicos significativos. Las manos y antebrazos del robot contienen más de un centenar de componentes pequeños que requieren ensamblaje manual, y algunas unidades recién fabricadas necesitan correcciones inmediatas tras salir de la línea de producción. Además, los sensores táctiles han presentado problemas de fiabilidad, lo que llevó a Tesla a desarrollar una capa similar a un guante que puede ser reemplazada sin necesidad de cambiar toda la mano. Por si fuera poco, el robot aún necesita programación específica para realizar tareas concretas y solo puede operar en entornos controlados. La distancia entre la visión ambiciosa de Elon Musk para Optimus y la realidad actual del proyecto sigue siendo considerable. Tesla ha alcanzado una producción de varios cientos de robots semanales y aspira a incrementar esta cifra en el futuro cercano.