Dos de los laboratorios de inteligencia artificial más influyentes del mundo —OpenAI y Anthropic— han documentado campañas sistemáticas de extracción de razonamiento contra sus modelos, señalando a empresas chinas como actores principales. El mecanismo utilizado se denomina destilación adversarial: el uso masivo y coordinado de respuestas generadas por un modelo para entrenar, replicar o mejorar otro sistema sin incurrir en la inversión original.

OpenAI detectó la operación el 30 de septiembre, tras identificar actividad inusual vinculada a más de 15,000 usuarios. La campaña comenzó el 1 de julio con volumen bajo, pero escaló abruptamente los días 24 y 25 de ese mes, alcanzando cerca de 16,000 solicitudes desde más de 4,000 cuentas. La empresa interrumpió la operación el 28 de julio e identificó a Moonshot AI —compañía china detrás del modelo Kimi— como uno de los principales actores implicados, aunque no pudo confirmar si todos los operadores pertenecían a un único grupo.

Qué es la destilación adversarial y por qué representa un riesgo estructural

A diferencia de un ataque convencional, esta técnica no compromete bases de datos ni cifrado. Los operadores manipulan las interacciones con el modelo para provocar respuestas que exponen razonamiento interno, el cual luego se utiliza como datos de entrenamiento para sistemas propios. El resultado potencial: acelerar el desarrollo de capacidades avanzadas sin la infraestructura, el talento ni el capital que requirió construirlas.

Esto tiene implicaciones directas sobre la ventaja competitiva de quienes invierten en investigación de frontera. Si el razonamiento de un modelo puede replicarse a través de sus propias respuestas, la barrera de entrada al mercado se reduce significativamente —y con ella, el retorno sobre la inversión en I+D.

OpenAI también advierte que los modelos obtenidos mediante destilación podrían carecer de las medidas de seguridad implementadas en el original, lo que introduce riesgos adicionales para el ecosistema.

Un patrón que se repite en el sector

El caso no es aislado. En septiembre, Anthropic publicó un estudio donde documentó campañas similares contra sus modelos Claude entre mayo y julio de este año, con más de 23 millones de intercambios registrados. Entre los actores identificados figuran Moonshot AI, Alibaba, DeepSeek, Xiaomi y Zhipu, siendo Alibaba el que concentró el mayor volumen de actividad.

Anthropics señaló que solicitudes de usuarios de Kimi fueron redirigidas hacia Claude, y que parte de esos intercambios fue almacenada para extraer razonamiento y utilizarlo en entrenamiento. La coincidencia de actores en ambos informes sugiere un patrón operativo más amplio, no incidentes aislados.

La respuesta del sector y el marco regulatorio pendiente

Frente a estas amenazas, OpenAI ha reforzado controles técnicos, restringido cuentas fraudulentas y ampliado la vigilancia sobre redes relacionadas. Además, ha comenzado a compartir inteligencia con otras empresas a través del Frontier Model Forum y con entidades gubernamentales, señalando que la respuesta no puede ser exclusivamente técnica.

Este conflicto se inscribe en una disputa más amplia por la propiedad intelectual en inteligencia artificial, un área donde los marcos legales aún no han alcanzado la velocidad del desarrollo tecnológico. La ausencia de regulación clara sobre destilación adversarial convierte a las salvaguardas técnicas y los acuerdos sectoriales en la principal —y por ahora única— línea de defensa disponible.