Usar inteligencia artificial de forma inadecuada se ha convertido en el mayor riesgo reputacional para las empresas, desplazando preocupaciones que hasta hace poco dominaban la agenda corporativa, como los conflictos geopolíticos o la seguridad de los menores en entornos digitales. Así lo revela la más reciente edición del Índice de Riesgo de Reputación, elaborado con la participación de más de 150 líderes en asuntos públicos de más de 20 países, entre ellos exjefes de Estado, ministros y altos ejecutivos.
El hallazgo no es aislado: desde la primera edición del índice, publicada en abril de 2025, el mal uso de la IA ha aparecido de forma recurrente como un tema crítico. La tendencia refleja una desconfianza pública creciente hacia las organizaciones que integran esta tecnología sin marcos claros de gobernanza, transparencia o rendición de cuentas. El Consejo Asesor de Riesgos Globales, responsable de editar el índice, advierte que los daños reputacionales derivados de un uso irresponsable de la IA pueden tener consecuencias de largo plazo difíciles de revertir.
De la eficiencia operativa al riesgo de marca
La paradoja que enfrenta el sector empresarial es concreta: la misma tecnología que promete ganancias en productividad y eficiencia organizativa también expone a las empresas a litigios por daños reales, violaciones de privacidad y pérdida de confianza entre consumidores e inversionistas. Los encuestados identificaron como riesgos secundarios —pero igualmente relevantes— la exposición psicológica de menores, la filtración de información sensible y las decisiones estratégicas que deterioran la posición financiera o pública de las organizaciones.
Entre las medidas recomendadas por el consejo se encuentran la reducción del contenido generado por IA en comunicaciones externas y la priorización del servicio al cliente con personal humano. Ambas apuntan a una misma dirección: recuperar la percepción de autenticidad y responsabilidad en un entorno donde la tecnología avanza más rápido que la regulación.
Un cambio de prioridades en la agenda de riesgo
En ediciones anteriores del índice, los riesgos de cadena de suministro y las tensiones derivadas de conflictos internacionales —como el de Irán— encabezaban las preocupaciones reputacionales. Los propios encuestados señalan que esas amenazas han perdido urgencia percibida a medida que los conflictos se prolongan y se normalizan en el radar corporativo.
Este desplazamiento no implica que los riesgos geopolíticos hayan desaparecido, sino que la IA ha escalado con una velocidad inusual en la jerarquía de amenazas. Para las organizaciones que aún no han formalizado políticas de uso responsable de inteligencia artificial, el mensaje del índice es directo: el costo reputacional de la inacción ya supera al de cualquier conflicto externo en el horizonte inmediato.




