Cómo Amex GBT revisa el riesgo de la inteligencia artificial.

Evaluar herramientas de inteligencia artificial antes de implementarlas dejó de ser una práctica opcional para convertirse en un proceso estructurado dentro de las organizaciones que gestionan datos sensibles a escala. Un caso que ilustra esta transición es el de una empresa global de gestión de viajes corporativos que pasó de revisar 13 herramientas de IA en un año a evaluar 139 en el siguiente, un incremento de más de diez veces que refleja tanto la aceleración de la oferta tecnológica como la presión interna por controlar los riesgos asociados.

El proceso de revisión, liderado por el área de privacidad y cumplimiento, analiza cada herramienta de terceros y cada nuevo caso de uso antes de su adopción. El criterio central no es la funcionalidad técnica, sino la confianza: qué tan seguro es el manejo de datos de clientes, qué riesgos reputacionales implica una falla y qué tan alineada está la herramienta con los estándares éticos y regulatorios de la organización. Sheena Varma, directora de privacidad de la compañía, lo resumió con claridad en la Cumbre de Datos e IA de Skift en Europa: "No se quiere ser la organización que se convierte en noticia por razones equivocadas".

Este enfoque tiene implicaciones directas para cualquier empresa que esté escalando su adopción de IA. La velocidad con que el mercado lanza nuevas herramientas supera la capacidad de evaluación de la mayoría de los equipos de tecnología y cumplimiento, lo que genera una brecha de riesgo real. Establecer un proceso formal de revisión —con criterios definidos, responsables claros y registros auditables— no es solo una medida defensiva: es una señal de madurez operativa que impacta directamente en la relación con clientes, reguladores y socios comerciales.

En mercados como México y América Latina, donde la adopción de IA en entornos corporativos avanza con rapidez pero los marcos regulatorios aún se consolidan, este tipo de gobernanza interna adquiere mayor peso. Las organizaciones que construyan hoy sus capacidades de evaluación de riesgo en IA estarán mejor posicionadas para escalar sin fricciones cuando los estándares externos se vuelvan más exigentes.