Desde finales de 2022, el Departamento de Defensa de Estados Unidos opera un mecanismo de adquisición acelerada de inteligencia artificial conocido como Tradewinds, gestionado por la Oficina Principal de Inteligencia Digital y Artificial (CDAO). El programa permite a empresas tecnológicas presentar sus soluciones mediante videos de no más de cinco minutos, evaluados mensualmente por un panel de jueces que decide su incorporación al Mercado de Soluciones Tradewinds.

Los productos aceptados reciben la clasificación de "post-competitivos", lo que habilita a los compradores gubernamentales a cerrar adjudicaciones en plazos que en algunos casos no superan una semana. Este estatus simplifica el cumplimiento de requisitos federales de adquisición y abre la puerta a contratos bajo la figura de "otras transacciones" (OT, por sus siglas en inglés), un mecanismo que no está sujeto a todos los requisitos de contratación pública convencional. La legislación vigente permite al Pentágono destinar hasta 500 millones de dólares en una sola OT sin notificación al Congreso.

Presupuesto histórico y prioridades estratégicas

La administración actual ha intensificado el uso de este esquema. En su solicitud de presupuesto para 2027, el Departamento de Defensa requirió 1.5 billones de dólares en total, identificando las inversiones en inteligencia artificial como una prioridad estratégica de primer orden. Entre los temas de enfoque activos para presentaciones en video se encuentran tecnologías que puedan "mejorar la letalidad de la fuerza" y sistemas de agentes con IA para asistir en el proceso conjunto de selección de objetivos, incluyendo lo que el Pentágono denomina la cadena de eliminación.

Paralelamente, el programa también solicita soluciones orientadas a "una cultura de IA responsable", con salvaguardias para el desarrollo y despliegue de estas tecnologías, en línea con un memorando de estrategia de IA emitido en enero de 2026. Empresas como OpenAI, Anthropic y Google participan activamente en el mercado Tradewinds.

Velocidad frente a transparencia

Expertos en adquisiciones señalan que las OT son atractivas para startups tecnológicas que buscan evitar los ciclos prolongados de contratación federal. Sin embargo, la misma flexibilidad que las hace eficientes genera un déficit de transparencia: el acceso público a información sobre el gasto ejecutado bajo este esquema es limitado, lo que dificulta el seguimiento independiente de la inversión federal en inteligencia artificial militar.

Este equilibrio entre velocidad de adopción y rendición de cuentas representa uno de los dilemas centrales del proceso: a medida que el gasto en IA de defensa escala hacia cifras sin precedentes, la capacidad de auditar su impacto operativo y ético se vuelve una variable crítica para cualquier organización que opere en el ecosistema de contratación gubernamental.