Comprender cómo funcionan los algoritmos no se traduce necesariamente en un mayor control sobre ellos. Esta es la conclusión central de un estudio basado en 56 entrevistas en profundidad con usuarios de plataformas digitales en Argentina, que analiza las percepciones y estrategias de gestión frente a la curaduría algorítmica.

Dos niveles de comprensión, dos formas de respuesta

Aunque todos los participantes reconocen el término "algoritmo", sus interpretaciones varían de forma significativa: desde asociaciones intuitivas —como vincular el algoritmo con la recepción de contenido afín a los propios intereses— hasta explicaciones técnicas más estructuradas. Esta diversidad condiciona directamente las estrategias que cada usuario adopta para enfrentar la saturación informativa.

El estudio identifica dos patrones de comportamiento según el nivel de comprensión algorítmica. Quienes tienen una comprensión más intuitiva tienden a reaccionar de forma drástica, abandonando plataformas que perciben como abrumadoras. Quienes poseen un conocimiento más profundo del funcionamiento de los sistemas optan por acciones más específicas: silenciar cuentas, dejar de seguir perfiles o ajustar sus interacciones para modificar el contenido que el sistema les presenta.

Implicaciones para las estrategias de contenido y audiencia

Esta distinción tiene consecuencias directas para cualquier organización que dependa de audiencias digitales. Los usuarios más informados son también quienes filtran y curan activamente su entorno digital, lo que reduce la eficacia de estrategias de contenido diseñadas para audiencias pasivas. En este escenario, la atención no se obtiene por volumen de información, sino por la relevancia percibida del mensaje.

Un hallazgo adicional del estudio es la desconfianza tecnológica que se manifiesta entre los participantes con menor comprensión técnica. Muchos creen que sus dispositivos móviles escuchan conversaciones privadas para personalizar la publicidad. Aunque esta percepción carece de fundamento técnico verificable, genera un clima de desconfianza que afecta la relación de los usuarios con las plataformas y, por extensión, con las marcas que se publicitan en ellas.

El reto de operar en un ecosistema de alfabetización desigual

Este contexto adquiere especial relevancia en América Latina, donde la penetración digital sigue en aumento pero la alfabetización algorítmica avanza de manera desigual. Las organizaciones que operan en este entorno enfrentan un doble desafío: comunicar eficazmente en plataformas cuyas reglas de distribución son poco comprendidas por buena parte de los usuarios, y hacerlo en un ecosistema donde la desconfianza hacia la tecnología puede erosionar la credibilidad del mensaje antes de que llegue a su destinatario.

Para quienes toman decisiones sobre estrategia digital, el estudio plantea una pregunta que va más allá de la producción de contenido: ¿está la organización diseñando su presencia digital para un usuario que entiende el sistema, o para uno que lo teme?