Desde 2019, los dispositivos con pantallas plegables han recorrido un camino marcado tanto por promesas tecnológicas como por fracasos de ingeniería que, en retrospectiva, resultaron fundamentales para madurar la categoría.

El primer dispositivo en capturar atención global fue el FlexPai, desarrollado por un fabricante chino de pantallas relativamente desconocido. Presentado en el CES 2019 como el primer smartphone plegable disponible comercialmente, recibió críticas mixtas: su diseño resultó poco ergonómico y su fiabilidad, cuestionable. Sin embargo, demostró algo técnicamente relevante: los paneles OLED flexibles podían integrarse en productos comerciales. Ese dato, más que el dispositivo en sí, fue el verdadero punto de inflexión para la industria.

Los errores que aceleraron la curva de aprendizaje

Meses después, Samsung lanzó su primer Galaxy Fold con un precio cercano a los 2,000 dólares. Las pantallas comenzaron a romperse tras pocos días de uso, en parte porque algunos usuarios retiraron una capa protectora de plástico que parecía prescindible pero era estructural. Samsung retiró el dispositivo, lo rediseñó y relanzó una versión con mejoras en la bisagra y en la resistencia del panel. El episodio expuso tres variables críticas que hoy siguen siendo el estándar de evaluación para cualquier plegable: diseño del pliegue, tolerancia mecánica de la bisagra y durabilidad del recubrimiento superficial.

Huawei tomó una ruta distinta con su Mate X, presentado en el MWC 2019: una sola pantalla que envolvía el exterior del dispositivo al plegarse hacia afuera. El resultado era visualmente atractivo, pero exponía la pantalla a rayones y golpes directos. Las sanciones comerciales del gobierno estadounidense limitaron además su distribución fuera de China. La siguiente generación, el Mate X2, abandonó ese enfoque y adoptó el pliegue hacia adentro —el mismo esquema de Royole y Samsung—, señal de que la estética no compensa los problemas de durabilidad cuando el usuario final absorbe el costo.

Implicaciones para el mercado actual

La trayectoria de estos primeros dispositivos ofrece un marco de análisis útil para evaluar los lanzamientos actuales y futuros. Cada iteración ha reducido el grosor del pliegue visible, mejorado la resistencia al polvo y aumentado los ciclos de apertura garantizados por los fabricantes. Mercados como el mexicano y el latinoamericano, donde la renovación de dispositivos premium sigue una curva de adopción más conservadora, se benefician de esta maduración: los consumidores acceden a tecnología que ya absorbió sus costos de aprendizaje en otros mercados.

Para las organizaciones que evalúan la adopción de dispositivos plegables en flotas corporativas o en estrategias de movilidad empresarial, el historial técnico de la categoría sugiere que la durabilidad —medida en ciclos de bisagra y resistencia del panel— es el indicador más relevante, por encima del factor de forma o las especificaciones de pantalla.