Usar inteligencia artificial y confiar en ella son, cada vez más, dos cosas distintas. Esa es la conclusión central de una encuesta aplicada a 3,488 adultos estadounidenses entre el 22 y el 28 de junio de 2026, cuyos resultados documentan un desplazamiento significativo en la percepción pública sobre la IA: el porcentaje de adultos que se sienten más preocupados que emocionados por esta tecnología pasó del 37% en 2021 al 52% en 2026. Solo el 9% declaró sentir más entusiasmo que inquietud.

El cambio más pronunciado ocurre en el segmento de 18 a 29 años, históricamente el más receptivo a nuevas tecnologías. En 2021, el 25% de este grupo afirmaba que el avance de la IA en la vida cotidiana les generaba más emoción que preocupación. Para mediados de 2026, esa cifra cayó al 11%, una reducción de más de la mitad en cinco años. Paradójicamente, este grupo no ha dejado de usar chatbots ni herramientas de IA generativa; la cautela y el uso cotidiano coexisten sin contradicción aparente.

El empleo, el eje del cambio de percepción

Detrás del enfriamiento del entusiasmo hay una variable concreta: el empleo. La proporción de adultos estadounidenses que anticipa una reducción neta de puestos de trabajo por efecto de la IA en las próximas dos décadas subió del 61% en 2024 al 73% en 2026. Este incremento de 12 puntos porcentuales en apenas dos años sugiere que la narrativa sobre automatización y desplazamiento laboral ha ganado credibilidad entre la población general, no solo entre especialistas.

Los adultos mayores de 65 años siguen siendo el grupo con mayor nivel de preocupación agregada —59% reporta más inquietud que entusiasmo—, pero la velocidad del cambio en los jóvenes es lo que distingue este ciclo. Mientras que en los segmentos de mayor edad la desconfianza hacia la IA ha sido relativamente estable, en los menores de 30 años representa una reversión de tendencia.

Implicaciones para mercados emergentes

Estos datos tienen relevancia directa para organizaciones en México y América Latina que están definiendo estrategias de adopción tecnológica. La coexistencia entre uso activo y desconfianza creciente en el segmento joven indica que la adopción de herramientas de IA no garantiza aceptación cultural ni organizacional a largo plazo. Las empresas que implementan IA en procesos internos o en productos de cara al consumidor enfrentan un entorno donde la percepción pública puede deteriorarse más rápido que la curva de adopción.

Además, el aumento en las expectativas de pérdida de empleo —independientemente de si esas expectativas son precisas— tiene consecuencias reales sobre la resistencia interna al cambio, la negociación laboral y la reputación corporativa. Anticipar esa fricción, y comunicar con claridad el rol de la IA dentro de la estrategia de talento, se convierte en una variable de gestión tan relevante como la propia implementación técnica.