Una segunda ola de inversión y desarrollo en vehículos autónomos está tomando forma con una velocidad y escala que supera los picos de actividad registrados hace una década. Datos de Trucks VC, firma de capital de riesgo especializada en movilidad, revelan que en lo que va del año recibieron propuestas de 81 nuevas startups del sector, un incremento del 66% respecto al año anterior. La cifra no solo supera los máximos históricos de 2016, sino que sugiere un cambio estructural en cómo se construyen y financian estas empresas.
De AV 1.0 a AV 2.0: el papel de los modelos fundacionales
El salto cualitativo en esta nueva generación de vehículos autónomos está anclado en los avances de inteligencia artificial, particularmente en los llamados modelos fundacionales. A diferencia de los sistemas de la primera generación, que requerían entrenamiento específico para cada entorno, los modelos actuales generalizan con mayor eficacia entre distintas condiciones de operación. Esto reduce costos de desarrollo y acelera el despliegue comercial.
La disponibilidad de modelos de código abierto de alto rendimiento —como Alpamayo de Nvidia y los modelos de lenguaje-acción de Qwen— ha bajado significativamente la barrera de entrada. Startups están logrando implementar tecnología funcional en cuestión de meses y con menos de un millón de dólares en financiamiento inicial, un umbral que hace cinco años habría resultado impensable para este sector.
Robotaxis regionales: el nuevo frente competitivo
Junto a las aplicaciones tradicionales en construcción y agricultura, emerge un segmento inesperadamente activo: startups enfocadas exclusivamente en negocios de robotaxis, varias de las cuales se posicionan como competidores directos de operadores consolidados. La estrategia no apunta a escala global, sino a dominar geografías específicas o rutas determinadas, un modelo que reduce la exposición al capital y permite validación comercial más rápida.
Esta dinámica abre una ventana de oportunidad para actores regionales que, sin competir frontalmente con los grandes operadores, pueden capturar mercados desatendidos con estructuras de costo más eficientes.
Capital institucional respalda la expansión del ecosistema
El movimiento de capital en torno al sector confirma la magnitud del ciclo. Bedrock Robotics cerró una ronda de 600 millones de dólares que valoró la compañía en 4,100 millones, con participación de CapitalG, Emergence Capital, Bessemer Venture Partners y Temasek, entre otros. En paralelo, Re:Build, acelerador de manufactura con sede en Massachusetts, recaudó 2,100 millones de dólares —liderados por General Catalyst y el Grupo de Inversión Estratégica de JPMorganChase— para expandir capacidad productiva en tecnología avanzada y lanzar nuevas startups industriales.
Las proyecciones de Trucks VC apuntan a que el ritmo de nuevas propuestas se mantendrá o acelerará el próximo año. Para las organizaciones que evalúan su posición en cadenas de suministro, logística o movilidad urbana, el momento de mapear este ecosistema es ahora: las empresas que hoy parecen startups marginales podrían ser, en 24 meses, proveedores críticos o competidores directos.




