Amy Glover, fundadora y directora general de la firma de asuntos públicos y comunicación estratégica, explica por qué este año decidieron cambiar de imagen y qué tiene que ver el rosa mexicano con su visión del negocio.
Amy Glover recibe la pregunta sobre el cambio de imagen de su firma casi antes de que termine de formularse. Lleva seis años al frente de Ágil-e, la consultora de asuntos públicos, comunicación estratégica y manejo de crisis que fundó en México, y este es, dice sin rodeos, el momento de mostrar una versión de la empresa más fiel a lo que realmente es.
"Queremos enfatizar nuestra mexicanidad", explica Glover. Por eso el rosa mexicano se convirtió en el color central de la nueva identidad visual de la firma. A primera vista parece una decisión puramente estética, aunque en realidad condensa el argumento de fondo de esta nueva etapa. Ágil-e quiere mostrar con claridad dónde están sus raíces, aun cuando su alcance ya no cabe dentro de las fronteras del país.
Nacida hace seis años, la firma atraviesa una etapa de expansión y consolidación. Jessica López Escalera, quien forma parte del equipo desde sus inicios, se incorpora ahora como socia de Glover y asume, además, el liderazgo de la apertura del mercado en España.
Con base en la Ciudad de México, la firma también cuenta con miembros del equipo en Washington, D.C., reforzando así su presencia internacional. En muchos sentidos, es un momento que reclama una identidad y una imagen a la altura de esta nueva etapa.
Ni siquiera el nombre de la firma es casual. "Ágil-e", con guion, se lee en español como ágil, sinónimo de rapidez, eficiencia y capacidad de adaptación, y en inglés como agile, con esa misma carga de significado. Es un juego bilingüe deliberado para una firma que se define a sí misma como un boutique bilingüe, profundamente mexicana y construida para operar sin fricción entre dos idiomas, dos culturas de negocios y, cada vez más, varias geografías.
Una firma pensada para tiempos geopolíticos complejos
Para Glover, el rediseño responde a una lectura del momento que vive el mundo, más que a un ejercicio de marketing aislado. "Hoy en día hay que entender los impactos geopolíticos", señala, y ahí es donde su firma encuentra su lugar, combinando presencia local con entendimiento global. Es una idea que repite de distintas formas a lo largo de la conversación, casi como una tesis. Conocer México no alcanza si no se sabe leerlo desde una perspectiva más amplia, y tener visión global tampoco sirve de mucho sin raíces reales en el terreno.
Esa lectura parte de una realidad concreta. Glover estuvo en China hace tres meses y en Sudáfrica en noviembre pasado, siguiendo de cerca cómo la incertidumbre política internacional repercute em México y en la región. Con la revisión del T-MEC en el horizonte y las alianzas comerciales globales en movimiento, considera que México y América Latina necesitan, más que nunca, resiliencia para sostener la relación con Estados Unidos y Canadá, y al mismo tiempo diversificar vínculos hacia Europa, África y una América Latina con la que, admite, el país todavía tiene relativamente poco intercambio comercial.
En ese contexto, dice, los servicios de Ágil-e "son más importantes que nunca", pues ayudan a que sus clientes tengan tanto la presencia local como el conocimiento global necesarios para moverse en un entorno cada vez más complejo, también a nivel sectorial y tecnológico.
Experiencia sectorial sin encasillarse en un rubro
Ágil-e trabaja con industrias diversas. La firma prefiere describirse como una consultora que construye estrategias a la medida de la meta de cada cliente, y que se vuelve experta en el sector de quien la contrata. Aun así, hay una acumulación de experiencia particular en infraestructura, energía y cambio climático, y economía digital, áreas donde, la intersección entre política pública, reputación corporativa y opinión pública es especialmente sensible.
Detrás de ese trabajo hay tres décadas de red de contactos construida en Estados Unidos y América Latina, un capital que la firma pone al servicio de organizaciones que necesitan saber tanto qué hacer como con quién hablar y de qué forma. Glover pone como ejemplo años de trabajo con el Environmental Defense Fund en temas de emisiones del sector hidrocarburos y océanos, donde el trabajo consiste en construir la relación con el gobierno que permita que la ciencia y los datos aporten a la política pública, más allá de comunicar una postura.
ASG, reputación y la frase que resume su filosofía
Para Glover, contar con una licencia social y una estrategia sofisticada en materia ambiental, social y de gobernanza (ASG) dejó de ser opcional. Lo traduce en términos concretos, cómo cuidar el medio ambiente y las comunidades donde opera una empresa, y ser transparente en la forma de hacer negocios.
También identifica un obstáculo recurrente entre sus clientes, que ejecutan un buen plan ASG y luego nadie se entera de que existe. "Lo que no comunicas no existe", resume, y ahí entra la otra pata del negocio, diseñar la estrategia de comunicación hacia los públicos clave o stakeholders, que suelen ser gobiernos, organizaciones afines o sociedad civil con intereses compartidos, más que el público general.
Esa combinación, asesoría estratégica más ejecución real, es, según Glover, lo que distingue a Ágil-e de otras firmas del sector. Hay compañías de relaciones públicas enfocadas en comunicación comercial y hay consultoras de asuntos públicos; Ágil-e combina tácticas según el objetivo del cliente, entre ellas alianzas con organizaciones afines, incidencia en política pública ante autoridades federales, estatales o locales, y comunicación estratégica o manejo de crisis.
Todas las tácticas apuntan a un mismo objetivo, definido en conjunto con el cliente.
Boutique, cercanía y ética como sello distintivo
Al preguntar sobre que diferencia a la firma de otras semejantes, López Escalera añadió el concepto de boutique y la cercanía con el cliente. “Nada de grandes equipos de perfiles más junior ejecutando el trabajo de forma genérica, ni de delegar el trabajo estratégico en la inteligencia artificial para obtener una respuesta prefabricada.” El proceso, explica, empieza por entender la meta real del cliente, que a veces es distinta de la solicitud inicial, y sigue con el diseño de una estrategia consensuada con plazos claros y un acompañamiento en la ejecución.
"Hay firmas que se limitan a entregar una estrategia, sin involucrarse en su ejecución", dice. Ágil-e hace ambas cosas y ajusta el rumbo según los resultados de cada paso, como parte del equipo del cliente y no como un brazo externo.
A eso se suma un compromiso explícito con los más altos estándares de ética profesional, en cumplimiento con la ley estadounidense contra prácticas corruptas en el extranjero (FCPA), un punto que ambas consultoras subrayan cómo no negociable en un mercado donde la reputación se construye, y se destruye, rápidamente.
La apuesta por la inteligencia humana
Si tuviera que resumir en un solo concepto lo que cambia con esta nueva imagen, Glover elige "inteligencia humana". Es, dice, el valor que atraviesa todo lo demás. Reconoce que la inteligencia artificial ayuda a procesar información más rápido y a eficientizar el trabajo, aunque, al menos por ahora, ningún algoritmo logra sustituir la relación cara a cara y en tiempo real entre personas.
Esa idea se vuelve particularmente concreta cuando habla de México. "Particularmente en la cultura mexicana, para poder avanzar en temas de la agenda nacional, tienes que entender y estar presente", afirma. Es una distinción que usa también para marcar diferencia frente a competidores que operan desde fuera del país e intentan influir en narrativas nacionales sin ese conocimiento de terreno.
Glover, nacida en Estados Unidos y mexicana por naturalización desde hace 21 años, con estudios en Washington D.C. y una vida construida en México desde hace tres décadas, se describe como una experta en México con visión global, alguien que entiende el país "desde adentro y desde afuera" y que puede explicarles a sus clientes
estadounidenses, canadienses o franceses cómo se construye una relación de negocios en México, y a sus clientes mexicanos cómo piensan del otro lado de la frontera.
Un optimismo que exige trabajo
Pese al panorama económico y político incierto, tanto en México como a nivel global, Glover cierra la conversación con un mensaje deliberadamente optimista sobre el futuro del país. Habla de México como el único país de América con identidad simultáneamente latinoamericana y norteamericana, con una geografía privilegiada como puente hacia Europa y África, y con una cultura resiliente. Es cuidadosa en matizar que ese optimismo exige trabajo, innovación y buscar nuevas oportunidades de forma consciente y proactiva. "No es un momento para descansar", concluyó.
Es, en cierto modo, la misma lógica detrás del cambio de imagen que Ágil-e estrena este año, una firma que decide comunicar con más claridad quién es (mexicana, boutique, bilingüe, con alcance regional y global) justo en el momento en que el mundo exige más presencia local y más lectura geopolítica que nunca. El rosa mexicano resume esa decisión, una forma de decir, sin ambigüedad, de dónde viene la firma y hacia dónde mira.




