La capacidad de las autoridades para acceder y analizar información personal en línea se expande mediante asistentes de inteligencia artificial diseñados para sintetizar datos dispersos en internet. Una herramienta en desarrollo llamada InquiryIQ automatiza búsquedas que tradicionalmente requerían días o semanas de trabajo investigativo, generando perfiles que incluyen empleadores, alias, características físicas y redes sociales de individuos investigados.

Esta tecnología funciona expandiendo automáticamente información disponible en la web a través de análisis exhaustivos de páginas e imágenes. La interfaz sugiere que el sistema utiliza datos demográficos como edad, género y raza para optimizar decisiones de búsqueda. Según documentos técnicos, uno de los modelos de optimización proviene de una empresa de tecnología aeroespacial. La capacidad de procesar información en minutos representa un cambio significativo en la velocidad de las investigaciones, aunque plantea interrogantes sobre la calidad y el sesgo de los resultados generados automáticamente.

La expansión de estas capacidades genera tensiones entre eficiencia operativa y protección de derechos. Expertos advierten que la automatización podría facilitar investigaciones sobre personas que de otro modo no habrían sido objeto de escrutinio, mientras que la naturaleza de los algoritmos generativos dificulta la reconstrucción de cómo el sistema llegó a sus conclusiones. Esta opacidad en los procesos de decisión crea desafíos para auditorías, impugnaciones legales y garantías de equidad en las investigaciones.

La detección de esta herramienta ocurrió mediante análisis de archivos enviados por servidores de autenticación antes de que se inicie sesión, una técnica que también reveló otra herramienta de búsqueda impulsada por inteligencia artificial en desarrollo. Los desarrolladores han aclarado que se trata de un prototipo sin despliegue en clientes y que no debe considerarse un investigador automatizado, sino una automatización de búsquedas que los detectives ya realizan manualmente. Sin embargo, la brecha entre la intención declarada y las capacidades técnicas reales permanece como punto de fricción en debates sobre vigilancia, privacidad y uso de datos en investigaciones policiales.