Cuando una marca de alimentos deja de hablar de sus atributos funcionales para hablar de comportamientos culturales, cambia la naturaleza de la conversación con el consumidor. Eso es precisamente lo que ocurre con la plataforma de comunicación "Échale un poquito más", desarrollada por Quesos y Cremas Lala: una apuesta que ancla el posicionamiento de quesos y cremas no en la calidad del producto, sino en un ritual cotidiano de la cocina mexicana.
El insight que sostiene la estrategia es preciso: en México, un platillo no termina en la cocina, sino en la mesa, cuando cada comensal lo adapta a su gusto. Este comportamiento —agregar, personalizar, reinterpretar— convierte al consumidor en coautor de la receta, y a los ingredientes que usa para hacerlo en marcadores de identidad. Nadia Morales, Gerente Corporativa de Quesos y Cremas en Grupo Lala, lo articula con claridad: "la cocina mexicana nos conecta a través de recetas compartidas, pero al mismo tiempo nos otorga la libertad de reinterpretarlas".
De producto a plataforma cultural
Lo que distingue esta iniciativa de una campaña de producto convencional es su estructura como plataforma de contenido. En lugar de promover variedades específicas del portafolio —más de diez tipos de queso y distintas presentaciones de crema—, la comunicación se organiza alrededor de un territorio compartido que integra ambas categorías bajo una sola narrativa. Esto reduce la fragmentación de mensajes y concentra la inversión en construir un solo significado de marca.
La ejecución incorpora creadores de contenido e influencers no como voceros del producto, sino como amplificadores de conversaciones que ya existen en torno a la mesa. Preguntas sobre cómo se consume un platillo, qué ingrediente es indispensable o cuánto queso representa realmente "un poquito más" funcionan como detonadores de participación orgánica. El consumidor no solo recibe el mensaje: puede integrarse en él con sus propias recetas y combinaciones.
La música como código de reinterpretación
Un elemento que refuerza la coherencia conceptual de la campaña es la reinterpretación de "La Nave del Olvido" en distintos ritmos y versiones. La elección no es arbitraria: una misma canción que se transforma sin perder su esencia funciona como metáfora directa del insight central. Una receta compartida que cada familia hace suya. Este tipo de coherencia entre forma y fondo es lo que permite que una campaña trascienda el ciclo de medios y genere recordación sostenida.
Desde una perspectiva de construcción de marca, la estrategia apunta a resolver uno de los desafíos estructurales de las categorías de quesos y cremas: su tendencia a ser percibidas como acompañantes, no como protagonistas. Al anclar el consumo en rituales culturales con carga emocional, la marca busca consolidar una posición de referencia que no dependa únicamente de la distribución o el precio, sino de la relevancia simbólica en el momento de consumo.




