Ante una generación que ingresa a la educación superior en plena expansión de herramientas de inteligencia artificial, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) abrió su ciclo escolar 2026-2027 con un mensaje central: la tecnología digital no sustituye el juicio analítico, lo exige.
En la ceremonia de apertura, el rector Leonardo Lomelí Vanegas planteó que el rigor académico —leer con detenimiento, contrastar fuentes, revisar conclusiones— es la competencia diferencial que la formación universitaria debe consolidar frente al ruido informativo que caracteriza al entorno digital. "Reconocer la posibilidad de equivocarnos y estar dispuestos a revisar nuestras conclusiones es fundamental para el avance del conocimiento", afirmó.
Tecnología como contexto, no como atajo
Lomelí situó a la inteligencia artificial y las herramientas digitales como punto de partida del aprendizaje, no como su destino. La información confiable, señaló, es solo el primer eslabón de un proceso que requiere análisis profundo de fuentes y contexto. Esta postura refleja un debate que atraviesa a las instituciones educativas de todo el mundo: cómo integrar tecnología sin erosionar la capacidad de pensamiento independiente.
El rector también llamó a la institución a estudiar las consecuencias socioemocionales y educativas del uso de estas tecnologías, con atención particular a las desigualdades en su acceso y aprovechamiento. La brecha digital, en este marco, no es solo una cuestión de infraestructura, sino de equidad en los resultados de aprendizaje.
Reformas al proceso de admisión
Paralelamente, Lomelí anunció cambios estructurales en los procedimientos de ingreso a la universidad, tras reconocer fallas detectadas por una comisión técnica de expertos. Los próximos exámenes de admisión serán presenciales, se aplicarán en múltiples sedes y utilizarán dispositivos electrónicos precargados, con el objetivo de ampliar la cobertura geográfica y reducir fricciones logísticas para los aspirantes.
La institución también informó que continuará con las investigaciones derivadas de la controversia en la Universiada Nacional, con foco en mejorar los protocolos de seguridad y los criterios de selección.
El posicionamiento de la UNAM en este ciclo escolar traza una línea de tensión productiva: adoptar las capacidades que ofrece la tecnología sin ceder el pensamiento crítico como núcleo de la formación profesional. En un mercado laboral donde la automatización avanza sobre tareas rutinarias, esa distinción define cada vez más el valor real de un egresado universitario.
