Convertir una habilidad cotidiana en un mecanismo de participación es la apuesta detrás de una campaña lanzada en Brasil que premia a usuarios por la calidad de sus presentaciones, no por su poder adquisitivo. La iniciativa, desarrollada íntegramente por un equipo interno sin agencias externas ni celebridades, invita a los participantes a argumentar creativamente por qué merecen recibir premios que van desde un automóvil y un viaje a Japón hasta 32 kilos de queso pecorino o un año de renta pagada.

El mecanismo es directo: el participante elige un premio, construye una presentación con argumentos originales y la inscribe en la campaña. Las propuestas más persuasivas y creativas resultan ganadoras. Para facilitar la participación, la plataforma pone a disposición miles de plantillas personalizables que permiten estructurar ideas con rapidez, reduciendo la barrera técnica y ampliando el alcance a usuarios sin experiencia en diseño.

Una estrategia que apuesta por el contenido real sobre la producción aspiracional

La campaña marca un giro respecto a los formatos publicitarios convencionales. En lugar de contratar figuras públicas para proyectar aspiración, la estrategia se construye sobre historias reales de consumidores y situaciones cotidianas. Esto reduce costos de producción y, al mismo tiempo, genera un tipo de contenido con mayor potencial de identificación y viralidad orgánica.

El componente audiovisual incluye cinco cortometrajes: uno principal que muestra a un personaje cubriendo sus gastos del día a día con presentaciones, y cuatro piezas breves que exploran situaciones cómicas para destacar funcionalidades de la herramienta. La distribución se apoya en creadores de contenido de distintos segmentos, a quienes se les otorga libertad creativa para desarrollar sus propias versiones y mostrar a sus comunidades cómo participar.

Implicaciones para estrategias de marketing basadas en participación

Este modelo de campaña ilustra una tendencia creciente en marketing de producto: usar la herramienta misma como el canal de participación. Al pedir a los usuarios que demuestren dominio de la plataforma para ganar un premio, la marca genera simultáneamente adopción, contenido de usuario y prueba social, tres activos de alto valor con una sola mecánica.

La colaboración con marcas externas —una empresa de servicios financieros que ofrece liquidar deudas de hasta 15,000 reales y una cadena de comida rápida que aporta un año de producto— amplía el alcance de la campaña sin incrementar proporcionalmente la inversión propia, un esquema de co-branding que distribuye el riesgo y multiplica la visibilidad. Para cualquier organización que evalúe activaciones similares, el caso ofrece un referente concreto sobre cómo alinear el formato de participación con el valor diferencial del producto.