
Por Julio César Briseño Cruz, CEO de Cénit, consultoría empresarial y banca de desarrollo
Hace algunos meses resultaba poco asequible tener un canal digital para la captación y cierre de los prospectos y más aún con inversiones superiores a $50,000 dólares en plataformas tecnológicas, personal e infraestructura que soportara toda la estrategia en línea.
Hoy las reglas cambiaron y la estrategia digital para originar servicios financieros (onboarding digital) es obligada. Esto porque representa un mejoramiento de 10% en eficiencia operativa, incrementa en 15% los clientes y reporta 20% más utilidades.
Las etapas en el proceso y sus beneficios son:
1.Prospectación. #SocialSelling, marketing digital y generación de contenido, muestra a diversos tomadores de decisiones en línea a un nivel sin precedentes.
2. Perfilación. Determinar rápida y eficientemente los candidatos idóneos a recibir un crédito y determina la viabilidad y crecimiento del negocio. Así, conviene verificar si los vendedores de la empresa y su canal digital tienen un cuestionario simple y concreto para tomar una decisión ágil con un cliente potencial.
3. Cotización. En los servicios financieros, se requiere construir una relación de confianza y a largo plazo. En el argot financiero se recomienda: “cotiza lento y cierra rápido”. Implica conocer perfectamente necesidades y expectativas del cliente y brindarle soluciones “a la medida” que puedan satisfacerlo.
4. Reunir requisitos. La persecución de documentos y firmas es una labor lo suficientemente desgastante como para que se pierda una venta y se fracture una relación personal. Un servicio personalizado, automatizado e interconectado elimina muchas fricciones que conlleva el proceso. Es importante auxiliarse de Big Data y Aprendizaje Acelerado, por ejemplo, ya que genera interconexiones en cada área empresarial y eliminar burocratismos en la gestión. También mejora notablemente la experiencia del cliente.
5. Evaluar el riesgo. Emitir una calificación o dictamen con información confiable, vigente y completa implica tener una bóveda digital segura y ordenada.
6. Firma de contrato. A partir de este momento conviene mantener actualizado el expediente y medir constantemente su riesgo.
Ahora, digitalizar un proyecto presenta procrastinación en el 66% de los casos y la misma estadística aparece cuando tratan de establecerse prioridades y estrategias eje para digitalizar los servicios financieros. Por ello conviene adoptar éstas resoluciones o “mapa” genérico de actuación.
La estrategia digital de captación, perfilamiento y colocación como la descrita, permite imparcialidad y mejor toma de decisiones.