
EPICENTRO / Por Uriel Naum Ávila (*)
Hace cuatro años me invitaron a una comida con Reed Hastings, co-fundador y hasta hace algunos meses CEO de Netflix. En la reunión, que tuvo lugar en la Ciudad de México, había cuatro o cinco periodistas que hablaban más que el propio directivo de la famosa plataforma digital.
De hecho, me llamó la atención que Reed Hastings parecía más un observador que el anfitrión. “¿Cómo será la interacción entre este señor y sus colaboradores?, me pregunté al salir del lugar.
Pero como sucede a menudo, la primera impresión nunca es del todo correcta. Un conocido que trabajaba en Netflix me compartió que, el entonces CEO, era una persona muy frontal y que en sus oficinas en Estados Unidos se dirigía a todos de una forma directa y “sin tanto barroco de formalidades”.
Gracias a una consultoría en comunicación en procesos de cambio organizacional en la que participé un año después, pude profundizar un poco más sobre la manera en que Reed Hastings se comunica con los miembros de su empresa, y que describe de manera excelente en su libro “Aquí no hay reglas. Netflix y la cultura de la reinvención”.
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Destaco algunas cosas de la obra que me parecen funcionan muy bien en estos días, en que la misma dinámica pospandémica genera un ambiente poco propicio para una comunicación efectiva, al obligar a los colaboradores a concentrarse más en sacar los pendientes del día a día, y poco en temas de innovación y mejora de procesos, por ejemplo. En otras palabras, se corre más y se comunica menos.
Comunicación directa y madurez emocional
El modelo de comunicación de Reed Hastings se basa en cuatro aspectos relevantes:
“Dime lo que piensas de una persona solamente si estás dispuesto de decírselo en la cara”, es una de las frases del co-fundador de Netflix.
El modelo de comunicación de Netflix, para que realmente sea efectivo, implica un cambio de actitud de todos, de lo contrario no funciona.
Al final, comenta Reed Hastings, “el círculo de criticas constructivas cultiva una cultura de la sinceridad”. Llegar a ese nivel de comunicación interna, evidentemente, es un gran paso en la evolución de las organizaciones y los equipos de trabajo. La pregunta que sigue es: ¿qué tanto hay que trabajar en nuestra organización para lograrlo?
(*) El autor es Cofundador de Stalkeo Empresarial y Regional Editor in Chief en JeffreyGroup.
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